El mercado de papas y el transporte público

“No es lo mismo regular el mercado de papas y el mercado de transporte público”, expresó el profesor José Távara al describir la visión del INDECOPI sobre el servicio de transporte público, a propósito de un caso en el que dicha institución permitió la circulación de una empresa de combis en una vía que fue ordenada en cumplimiento de normas del año 2004.

Por Diario La Primera | 07 oct 2012 |    

Esta opinión, que ciertamente compartimos, nos permite traer a colación los numerosos estudios, libros y artículos que se han escrito sobre el papel del libre mercado en el transporte y que desde esta columna, nos parece oportuno difundir. Los más conocidos y revisados en nuestro medio son un Informe del Banco Mundial sobre transporte urbano en América Latina (2002), el Plan Maestro de Transporte Urbano para Lima y Callao (2005), un Informe de la Defensoría del Pueblo (2007) y, últimamente, los importantes reportes que ha dado la CAF desde su Observatorio de Movilidad Urbana para América Latina (2010 y 2011).

En las conclusiones de estos importantes documentos existe un común denominador:

a) El transporte público requiere de una regulación especial del Estado correspondiente a la de un servicio público.

b) El libre mercado, sin intervención del Estado, promueve la competencia de los buses y combis por los pasajeros en las vías, generando accidentes de tránsito y congestión.

c) La solución de los problemas en el transporte urbano va más allá de simplemente introducir más buses en las vías.

d) Los pasajeros no cuentan con información suficiente sobre el servicio de transporte que les permita decidir con anticipación qué vehículo utilizar y cuál no. Técnicamente hablando, existe asimetría de información.

e) Las externalidades negativas de la prestación del servicio como contaminación, congestión y accidentes de tránsito, son comunes en el transporte y el Perú ocupa uno de los primeros lugares de la región.

f) El Perú es el único país de América Latina donde los pasajes se dejan a la libre competencia (ni en Chile, ni en Colombia, ni en Brasil ocurre algo similar).

g) El Perú es el único país de América Latina donde el gobierno central no subsidia el servicio de trasporte.

Queda pues claro que las características del servicio de transporte exigen que se le aborde con instrumentos regulatorios y no de libre competencia. No se trata ciertamente la venta de papas o lapiceros, tampoco de la autorización para abrir un restaurante o un centro comercial, sino de una actividad económica riesgosa, que para conseguir eficiencia, de cara a los usuarios, la población en general y los operadores, exige una intensa intervención regulatoria.

Estamos convencidos que la Reforma del Transporte no solo depende de que la Municipalidad de Lima ordene y supervise la prestación del servicio, mediante la emisión de normas y el despliegue de fiscalizadores, sino también de la capacidad y el conocimiento que tengan las autoridades que resuelven los casos y denuncias que se les presenten. Urge pues que las entidades estatales acompañen el trabajo que lidera la comuna limeña y por lo pronto, es necesario que los funcionarios del INDECOPI conozcan la realidad del servicio del transporte urbano y cómo todas las ciudades han regulado y regulan este mercado. Solo así podremos tener orden y un Estado que actúe de manera armónica y coordinada, dentro de un estado de derecho y no de marchas y contramarchas, en perjuicio de la población y de espaldas a la razón.


    María Esperanza Jara Risco