El mito del Israel imbatible

Normalmente, los bombardeos son una preparación para una incursión terrestre y tienen como finalidad ‘ablandar’ las defensas del enemigo. Esto es así en una guerra convencional, pero no es aplicable a Gaza.

| 05 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores |817 Lecturas
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Allí no existe un ejército, ni carros de combate ni campos de aviación. Los palestinos a los que se enfrentan los soldados israelíes al entrar en Gaza están armados sólo con fusiles de asalto y explosivos caseros. ¿Qué esperaba, entonces, el ejército para entrar en Gaza? Para comprenderlo es importante saber algo antes sobre el ejército hebreo. Contrariamente al mito, este ejército casi nunca ha librado una guerra ‘de verdad’. Solo ha luchado partiendo de una ventaja militar desproporcionada y siendo quien decide el momento de comenzar el conflicto.

Tan sólo en 1973 Israel fue atacado. Por eso sufrió entonces la mitad de todas sus bajas en combate, que en 60 años son unas 6,000, cifra que sorprenderá a más de uno. En la Guerra de los Seis Días, por ejemplo, perecieron 25.000 árabes, pero sólo 700 soldados israelíes, y en las invasiones del Líbano de 1978 y 1982 murieron 52.000 palestinos (40.000 civiles) mientras que Israel perdió 500 militares. Esta apabullante asimetría no se debe a que el israelí sea un ejército excelente, sino a que desde hace cuarenta años no se enfrenta a ejércitos.

El antecedente de Yenín
Pesa el precedente del campo de refugiados de Yenín, en el 2002, cuando un puñado de guerrilleros, en vez de huir ante las columnas blindadas como esperaban los israelíes, lucharon hasta el final, llevándose por delante a trece soldados israelíes en un solo día, la mayor mortandad sufrida en una jornada por el ejército israelí en veinte años. Israel pudo ocupar finalmente Yenín, pero sólo porque todos sus habitantes habían muerto o escapado. En Gaza esto es imposible.

Reparto de escaños
Pero además en Israel hay elecciones en pocas semanas. Actualmente el Parlamento se encuentra dominado por la extrema derecha, y los sondeos anuncian un aumento en esa dirección. Y resulta que el ministro de Defensa, Ehud Barak, laborista, se presenta a estas elecciones. Sabe que de la misma manera que los bombardeos han incrementado su popularidad puede perderlo todo si se equivoca ahora. El comandante en jefe del ejército tiene, pues, un ojo en los planes militares y otro en los sondeos preelectorales.

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Miguel A. Murado

Miguel A. Murado

Opinión

La Voz de Galicia