El miedo: último recurso de la derecha unida

Ocho días antes de una casi segura victoria de Susana Villarán, la derecha apareció unida para tratar de remontar la diferencia de 10 ó 15 puntos en contra de su candidata Lourdes Flores. Horas antes del debate en Villa El Salvador, con gran sentido de la oportunidad, Alan García y su aliado Castañeda aparecieron en el Parque Universitario para pedir al alimón que los electores voten por Lourdes para asegurar la continuidad.

Por Diario La Primera | 02 oct 2010 |    

En el debate hubo ideas y propuestas de ambos lados. Las cartas bajo la manga, acusaciones y calumnias fueron todas de Lourdes. Con su habitual soberbia insistió por enésima vez sobre el peligro de Patria Roja y con la más evidente tradición fujimontesinista apeló al fantasma senderista para que las electoras y electores tengan miedo y voten por ella como garantía de seguridad. Dosificó sus maldades rodeándolas de observaciones técnicas que habrían sido fácilmente respondidas. Lourdes y sus asesores saben muy bien que Susana nada tiene de senderista pero sí creyeron que el argumento podría ser útil como parte del vale todo para no perder. En función a su estrategia electoral de ganar la elección del 3 de octubre, Susana Villarán no aceptó la provocación, ignoró las acusaciones y malévolas insinuaciones, mantuvo su mismo tono suave de no confrontación. Hubiera sido fácil para ella recordar otra vez el asunto de Cataño y los salarios de lujo que recibió de él.

Hasta el miércoles 29, fecha de cierre de esta columna, la derecha peruana apeló a todo tipo de argumentos de lo peor de su tradición para desprestigiar a Susana Villarán y seguirá en lo mismo hasta el cierre de la campaña. Volvió a mostrar el enorme miedo que tiene desde que existe. Una nueva administración en el municipio de Lima pondría en peligro el triunfo de Castañeda en 2011 y el regreso de Alan García en 2016, victorias que asegurarían a sus empresarios 10 años de grandes negocios y ganancias, y también la inmunidad e impunidad de sus políticos propios y aliados. En otras palabras, podría significar un nuevo momento de ascenso para la izquierda, lo que para la derecha sería un “horror de horrores”.

Frente a la política del miedo Susana propone la necesidad de abrir un horizonte de esperanza, que por el momento es sólo eso, una esperanza, palabra suficientemente grande que requiere de múltiples precisiones para no llevarnos al vacío. En medio de un sombrío panorama en el que la derecha ocupa desde 1990 todo el escenario político, económico y cultural, y en el que la única oposición real viene de las organizaciones indígenas amazónicas y andinas, el surgimiento de un borrador de alternativa para el municipio de Lima trae la sorpresa de un aire nuevo, tibio y sano. La propia Susana y sus compañeros tendrán que correr para definir las líneas gruesas de su esperanza que confluyan después con otras esperanzas parecidas y cercanas.

Nada de lo nuevo importante sale de las canteras de la derecha y sus aliados. La derecha sólo tiene intereses que defender. Una derrota de Lourdes Flores será un golpe muy duro que podría ser preludio de otros por venir.


    Rodrigo Montoya Rojas

    Rodrigo Montoya Rojas

    “Navegar Río Arriba”