El MEF a Torre Tagle

Tal vez la solución al incidente de la fragata inglesa debería ser que se encargue al MEF definir quién será el próximo canciller (como ya ha hecho en otros sectores como Vivienda, Energía y Minas, Trabajo y el nuevo MIDIS o Inclusión Social).

| 24 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.2k Lecturas
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En el actual caso se trata del debate que se ha abierto sobre otorgar la prioridad de las relaciones internacionales según el rango de inversionista que cada país ocupa en nuestra economía.

Los medios de la derecha exaltada han agitado este tema desde que se supo que Torre Tagle des-invitaba a la nave HMS Montrose para salvaguardar su posición anticolonial en relación al tema de las Islas Malvinas y la unidad con los demás gobiernos de Suramérica, e insólitamente está incluido también en el imperial comunicado de la embajada inglesa del 22 de marzo.

Lo que además quiere decir que esas inversiones llegan al Perú por pura generosidad británica y no a ganar dinero, mucho dinero, a veces con prácticas más que discutibles.

O es que hay que explicar que el famoso banco HSBC que hace intensa propaganda por televisión para entrar al mercado peruano estuvo implicado en el fraude de la compra a bajo precio de papeles de la deuda externa para luego conseguir una ley especial para permitir su canje en el proceso de privatización lo que elevó violentamente su cotización a comienzos de los 90. O de repente hablar de lo que fue la experiencia de la Monterrico Metals en el caso de Minera Majaz.

Uno podría creer que nuestra derecha era sincera cuando hablaba de separar lo económico de lo político y diplomático (cuerdas separadas que le llaman), pero se encuentra a cada tanto con declaraciones que quieren que lo económico sea lo que mande en la política doméstica e internacional.

En el caso de la fragata, la DBA ha querido ignorar adrede la relación entre nuestros vínculos con la Argentina y la disputa de límites que tenemos con nuestro vecino del sur. Asimismo tomar como si fuera nada el proceso de integración sudamericana expresado en la Unasur.

En cambio han recurrido al marqués de Tudela y a otros nostálgicos de la guerra fría, para que nos remuevan aquello de que el mundo es oriente y occidente, y que el Perú es del segundo grupo y por tanto está en contraposición con los orientales de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina.

Así el tema del barco ha envuelto una tanda de temas inesperados: (a) ¿qué hace un velasquista en la Cancillería?; (b) ¿qué tiene que ver el Perú con Las Malvinas?; (c) ¿qué importan las relaciones con la Argentina?; (d) ¿en qué lugar está Kirchner en las inversiones en Perú?; (e) si la embajada británica nos ofende, insinuando que retira la invitación al presidente, respondemos echando al canciller; (f) nos tragamos que un barco inglés en el sur de América y al lado del Pacífico es un mensajero de paz; (g) No valen las disculpas de Cristina en territorio peruano sobre el incidente de la venta de armas a Ecuador durante el gobierno neoliberal de Menem; (h) no interesan la venta de armas de Chile a Ecuador y la traición chilena a la Argentina en 1982; aquí también vale lo de las inversiones; (i) a pesar que los errores de manejo del caso de la fragata empiezan en el Ministerio de Defensa, el que debe ser decapitado es el canciller; etc.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista