El matón que voló desde Arequipa

Es curioso leer en uno de los diarios que hicieron un formidable escándalo del inocente baile de Mocha García Naranjo, comentando el “supuesto maltrato” a la trabajadora de LAN por parte del ministro José Villena Petrosino. Y, más aún, encontrar un poco más abajo que en la versión del titular de Economía, Miguel Castilla, se advierte “que si algo ha ocurrido, el ministro dará las explicaciones del caso”.

| 03 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Pues bien, así como diarios como “Correo” saben que el maltrato no fue supuesto sino real, aunque haya una conjura entre gente del gobierno, la compañía de aviación chilena LAN-Perú y ciertos medios, para echarle tierra al asunto y dejar establecido que a los ministros neoliberales se les encubre en sus actos y en sus mentiras, el hombre del Ministerio de Economía no tiene tampoco ninguna duda de que no habrán explicaciones valederas (es decir más allá de las negaciones mentirosas), para lo que sabe qué ocurrió en el aeropuerto de Arequipa.

Ayer salían a luz declaraciones de los trabajadores afectados que decían que Villena quería apagar los motores del avión que preparaba su salida y ocupar un asiento para regresar a Lima, invocando a grito pelado el nombre del presidente de la república. Decía que Ollanta Humala había dado la orden de detener el vuelo, como si eso estuviera dentro de sus funciones. Pero los que conocen al presidente saben que ese alarde de prepotencia no lo haría ni para él mismo.

Lo que inquieta es otra vez por qué no es capaz de desmentir a su ministro e indicar que no avala inconductas, mucho menos cuando ellas se cometen en su nombre. Van pasando los días y parece que Villena va a salirse nuevamente con su gusto. Ya en la salida del jefe de EsSalud, Álvaro Vidal, se usó el nombre del presidente para forzar la renuncia del alto funcionario y tampoco Humala se atrevió a cuestionar ese procedimiento. Finalmente si Villena se siente respaldado al más alto nivel para las cosas que hace, y si no es Ollanta el que lo avala, ¿quién es?, ¿tanto poder tiene Castilla?, ¿quién manda en el Perú de hoy donde un ministro matón no deja el cargo de inmediato, dando la idea de que mañana tendremos más autoridades haciendo sentir la violencia de su efímero poder?

El ministro de Trabajo zarandeando y amenazando a trabajadores, es como una ministra de la Mujer maltratando mujeres o un ministro de Agricultura despreciando la condición de campesino. O sea, Villena Petrosino pasó la raya. Y ahora lo que queda solo son tres posibilidades: o el ministro es obligado a irse (lo que es cada vez más incierto en la medida que corre el tiempo); o Villena es declarado persona no grata por los sindicatos del Perú con un feo efecto sobre la gobernabilidad de Humala; o se disuelve el Ministerio de Trabajo y nos dejamos de la hipocresía mayor que es la creer en la neutralidad y protección del Estado sobre el trabajo, cuando sus propios encargados de estos principios los burlan a la vista y paciencia de todo el mundo.

Mucho me temo que el principal obstáculo para mandar a Villena Petrosino a su casa, está situado en el submundo de las grandes empresas y en la Confiep. El ministro de Trabajo es de confianza del capital al haber apagado el impulso reformista y relativamente equilibrador con que comenzó la gestión del actual gobierno en el campo laboral. Ahora ya todas las máscaras se fueron al suelo. Un ministro agresor que Humala no puede sacar del cargo es el peor epílogo para un gobernante que recibió su triunfo en la Plaza 2 de Mayo, plaza de los trabajadores, que algo querría decir.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista