El llanto y los hombres

¿Cuándo fue la última vez que usted lloró? ¿Se acuerda cómo es que empezó? ¿Cuál fue el detonante para que llorara? Puede que haya sido la pérdida de un ser querido o tal vez sólo por el hecho de pensar en la posibilidad de perderlo. Sí, pues, el dolor es una de los principales detonantes del llanto.

Por Diario La Primera | 05 set 2010 |    

César Vallejo dijo alguna vez. “el hombre es una máquina de fluidos”. Se refería nuestro gran poeta al hombre universal. No sólo como género. Lloran los hombres y lloran las mujeres. Pero... ¿quién llora más? A distancia de Vallejo el baladista mexicano Enrique Guzmán cantaba allá por los años sesenta: “...gotas salen de mis ojos, debe ser lluvia, un hombre no debe llorar...”. ¿Llora usted mi amigo? Recuerdo para contarles una frase dicha por una mujer a su marido, derrotado líder de alguna región: “No llores como mujer lo que no has sabido defender como hombre”.

Aquí la discusión. ¿Quién llora más los hombres o las mujeres? Confieso yo primero: soy llorón. Lloro cuando recuerdo en soledad. Lloro cuando recuerdo en voz alta ya sea que esté con mi familia o con mis amigos. Lloro cuando veo películas como “Cinema paraíso”, (aquí lloré mucho antes del final porque lo presentí). Lloro cuando me salen las cosas mal y también cuando me salen bien. Lloro por mis pequeños éxitos y también por los éxitos de los demás. Recuerdo haber llorado cuando vi bajar del avión de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) al embajador Javier Pérez de Cuéllar en visita oficial a su Perú, pocos meses después que el gobierno de turno lo baloteara en el Congreso negándole así la posibilidad de ser embajador en Brasil. Lloré sí y mucho aquella vez. Otra vez, y en público, fue cuando estuve entre los que vimos asomar al general Charles de Gaulle, héroe francés de la Segunda Guerra Mundial, al balcón municipal de Lima y escuchar a la plaza de armas entera cantar “La Marsellesa”. Bueno yo ya le conté lo mío, ¿y usted llora o se aguanta las lágrimas?

Llorar es una forma de lenguaje. Llorando expresamos mucho más que con las palabras. El llanto denota una pena, un deseo, una súplica. Es cierto que las mujeres se expresan más fácilmente por el camino de las lágrimas. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿por qué a los hombres nos es tan difícil llorar?

No tengo más respuesta a lo anterior que atribuirlo a un problema de crianza. Nos hicieron así, padres, profesores, la sociedad entera. El llanto es para las niñitas, un hombrecito no debe llorar.

Sin embargo y dado que el llorar, es decir el producir lágrimas a partir de las emociones, es patrimonio de los humanos, constituye un ejercicio de desahogo emocional del que no debiéramos privarnos. Lo invito, pues, a llorar cuando lo necesite, cuando le dé la gana, cuando lo sienta. Recordemos al poeta cantándole a la amada: “Llora, no te avergüences de confesar que me has querido un poco, / ya ves yo soy un hombre y también lloro”.


    Jaime Lértora

    Jaime Lértora

    ¡Habla Jaime!

    Columnista