El intocable

Alan García ha planteado que la razón por la que la Megacomisión de Sergio Tejada lo está investigando es que lo quieren poner fuera del proceso electoral del 2016 para dar paso a la “reelección conyugal”. La fórmula es vieja y le ha permitido desde hace mucho tiempo evitar explicaciones embarazosas o dar respuestas tan convincentes como que recibía el consejo de Dios para dictar los indultos a los narcos y pagaba las casas con el dinero de conferencias internacionales.

| 07 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 988 Lecturas
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Ciertamente se podría formular la idea al revés: García usa su eventual candidatura y el supuesto miedo de Nadine a verse con él ante las urnas, para evadir responder sobre cuestiones muy concretas que están saltando a la vista a pesar de las visibles limitaciones de la investigación en marcha, sistemáticamente boicoteada por los fujimoristas y el pepekausa Enrique Wong.

Como siempre, el expresidente quiere que asumamos que la política es como la describe, donde hacer obras es pasarse por encima de los sistemas de control, convocar a sus amigos constructores y variar tanto las cifras que al final no pueda descubrirse cómo se pagó a cada quién.

O por qué, en más de cinco mil indultos se escogió a algunos peces gordos, bajo el pretexto de reducir el exceso de población carcelaria. O cuál era su relación real con los chuponeos de BTR y cómo se manipuló la información que estuvo en manos de la policía y los fiscales para encubrir a los responsables. Eso nada tiene que ver con que García quiera volver a ser presidente, sino con la más elemental sanidad pública.

Que ya es tiempo que Humala diga al Perú lo que hará con el indulto a Fujimori y si insiste en postular a su esposa, es una cosa, y otra muy diferente los cargos que tocan a García Pérez y que dieron vida a la megacomisión.

Claro que al principio había otra vez frases sobre no hay problema de que me investiguen, quién no la debe no la teme, responderemos a lo que se nos diga, y otras. Pero ahora no.

Lo que se ha visto es desesperación por acabar con el trabajo investigativo y un eco inmediato de los alfiles parlamentarios del expresidente y de los amigos de la prensa que ya empezaron a decir que no hay ninguna prueba para seguir molestando al pre-lanzado candidato. En el Perú la impunidad es la regla más preciada de la política.

Los que están en el bolo son intocables como García o Castañeda y de Fujimori lo que hoy se dice es que tuvo cosas buenas y malas y, para algunos, que prevalecen las primeras, lo que quiere decir que se justifica el indulto así no esté enfermo.

Quieren acostumbrarnos a una condición en la que la vigencia política sea suficiente carta para hacer lo que le da la gana.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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