El homófobo

Sus amigos más informados sostenían, en sus reuniones de las tardes en el parque donde jugaban cartas hasta el anochecer, que la burda homofobia de Jesús Antonio era una simple careta para ocultar su propia homosexualidad.

| 08 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 705 Lecturas
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Decían estar seguros de que Jesús Antonio se había casado en una fiesta grande para que todo el barrio se enterara de que es un varón real como una estrategia para que no duden de su condición de hombre. Hablaban muchas cosas del pobre sin enterarse de su drama.

Lo que pasa es que Jesús Antonio se había ganado enemigos entre sus amigos, porque cada vez que veía a un homosexual, por más tranquilo que éste fuese, gritaba con su voz estentórea: “Para acabar con estos maricones solo necesitamos kerosene y un palito de fósforo”.

Cuando veía a dos chicas mirándose con mucho amor en una calle o un parque gritaba: “Asquerosas, vayan al infierno a hacer sus maldades, cochinas”.

Sus amigos, que al principio se enojaban por sus actitudes homofóbicas, empezaron a sentir lástima, porque además siempre estaba melancólico, con la mirada perdida en la nada, y ya no se dejaba ver de la mano con su esposa de piernas apetecibles, como sucedía los primeros días después de su boda.

Alguien le preguntó: “¿Jesús Antonio, por qué estás con ese humor de mierda e insultas a los mariquitas?”. “Seguramente tú eres uno de ellos, por eso los defiendes, maricón”, le respondió.

Casi se van a las manos. “Ya, carajo, tranquilos” salvó la escena el más gordo de los amigos.

Jesús Antonio dejó de ir las tardes al parque para jugar cartas y sus amigos empezaron a decir que había pasado a la clandestinidad en la avenida Arequipa. En realidad, lo empezaron a extrañar, al recordar que antes de su boda era jovial y gran contador de chistes rojos. “Se fregó, después que se casó”, dijo el más flaco de los amigos.

Un tarde se enteraron de mala manera la razón por la cual Jesús Antonio se había convertido en un homófobo agresivo, tanto que ya estaba en la lista negra de los colectivos a favor del respeto de la sexualidad de los ciudadanos. Vieron a su esposa besando a una morena de rulos largos que estaba sentada sobre sus piernas apetecibles. Una mujer le había quitado a su mujer.


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