El guiño

Fujimori está desquiciado. Cara a cara con el ‘Doc’, después de ocho años y en pleno juicio, le guiña el ojo para luego mirar a la cámara de televisión como diciendo ‘chúpense esa’. ¿Qué, ahora ya no se le cae la lengua? Ante el coqueto gesto, el otro casi se deshace ante tal piropo gestual. Infló sus cachetes, los contuvo por un par de segundos. Se sintió, una vez más, Dios; un poco más y el milagro de la caricia oral de Jacky Beltrán. Mi lectura del ‘guiño’ es de dos ex amantes que se unen al final de sus días por compasión. Un momento ¿Ese es el ‘Doc’ o la buena mano de su defensora? Vladimiro está hinchado como un pomo. ¿O la ‘Pinchi’, su ex secretaria, le encogió el traje al pasarle un baño de vapor, en jugada despechada contra el ropero de su abogada Estela Valdivia? Y Keiko, atrás de la vitrina, imaginando al fiscal Ronald Gamarra con una alopecia parecida al de Álamo Pérez Luna, cuando todo era ‘yuca’ y paz. El ‘alacrán’ Vladimiro salió con su arma experta, ‘el sicosocial’, y escupió a todo el Perú el veneno de complicidad que aún mantienen los dos. Eso lo dice ‘el guiño’. Salió con flema espesa y roja como para secarnos hasta el 28 de julio de su linaza. No sólo desestabilizó al Tribunal, trajo con ello la ‘lavada’ y el ‘blindaje’. No por gusto el ‘Doc’ despreció frente a todos a Máximo San Román, el próximo testigo de peso. Pero lo más importante de la jornada fueron los garabatos de Fujimori en sus hojas sueltas mientras hablaba su ‘gemelo’. En ellos, Carlos Raffo era ‘Kung Fu Panda’, con trazos de felicidad ante el reencuentro.

Por Diario La Primera | 01 jul 2008 |    

 

Referencia
El guiño

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

    www.malaspalabras.pe