El fin del mundo

Si la profecía maya del cataclismo universal no se cumplió en diciembre, sucedería inevitablemente el 17 de marzo con la revocatoria del Municipio de Lima. El tono apocalíptico de los partidarios de Fuerza Social marca la pauta. Han dividido a los limeños entre los mafiosos que pretenden remover a la alcaldesa y los inmaculados defensores de su permanencia.

| 31 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 815 Lecturas
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Quien se atreva a poner en duda siquiera la eficacia de la gestión es cubierto de descalificadores epítetos moralistas, donde el más suave es que algo recibió de Comunicore. Con tan maniquea percepción de las cosas no entienden de qué se trata y pierden por completo la perspectiva.

Vale recordar que la revocatoria fue introducida en los debates del llamado Congreso Constituyente Democrático, donde la oposición al golpe no participó. En el texto constitucional se aprobaron derechos ciudadanos como remoción o revocación de autoridades con la idea de debilitar a los partidos. Esta institución vigente en los Estados Unidos aunque poco practicada, fue adoptada por un pequeño grupo colaboracionista de la antigua Izquierda Unida, que integró los gabinetes de Fujimori y el CCD. Más adelante como parlamentarios toledistas contribuyeron con fervor a perfeccionar el mecanismo, prístina expresión de la democracia directa como solían afirmar.

Al empezar a aplicarse, los operadores de la ya extinta IU se vuelven sus fanáticos. Cuando gobiernan con Alejandro Toledo generan más de dos mil procesos de revocatoria, para “consolidar la democracia participativa” frente a la siempre sospechosa democracia representativa.

No es casualidad, entonces, que un antiguo dirigente municipal de Izquierda Unida, como el líder del FOCEP Marco Tulio Gutiérrez, sienta como natural emprender la campaña contra Susana Villarán. Sorprende que este abogado dedicado durante su larga militancia en IU, a promover que el Cercado tenga su propio ayuntamiento, recolecte en el verano del 2012, millón y medio de firmas. Ese campanazo advertía que la política municipal de Fuerza Social de parar las obras de su predecesor para suplantar a la Contraloría en los procesos de auditoría, generaba un enorme rechazo popular.

Resultan inolvidables las posturas contra el Metropolitano y el Tren Eléctrico, así como la suspensión de grandes proyectos viales, que en el imaginario popular ubicaron a FS al lado de la vieja derecha, enemiga por décadas del transporte público masivo y de calidad.

Pese a que sus principales cuadros gobernaron con Toledo, recién cuando validan las firmas, retoman un plan de grandes inversiones que conmueve a los gremios patronales, al punto que se compran la campaña por el No.

La ley revocadora es tan enredada que puede darse el caso de que salga la alcaldesa y se quede al frente el teniente alcalde Eduardo Zegarra. Incluso doña Susana, curada de espanto y liberada de ineptos, puede volver a postular.


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