El fin de la guerra del centavo (I)

Permítanme en este artículo trasladar algunas experiencias similares a nuestra realidad en el transporte Urbano, vividas en el hermano país de Colombia, en el año 2007, quienes tenían el mismo sistema que tenemos ahora en el desempeño de la actividad con empresas que competían por el mismo pasajero, denominando al sistema la Guerra del Centavo, que es muy posible que en pocos meses también pasaremos nosotros esa misma experiencia, y este artículo lo hemos dividido en dos partes para que quede impregnado en la mente de cada empresario transportista que debemos de prepararnos desde ahora y se expresaban de la siguiente manera:

| 09 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.2k Lecturas
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Parece una utopía y suena a ingenuidad, pero a partir del próximo año, en Bogotá los buses públicos tendrán paraderos, serán de un solo color, estarán numerados; sus conductores lucirán uniformados, habrán hecho cursos intensivos de urbanidad, primeros auxilios y relaciones interpersonales y sólo trabajarán ocho horas al día, con sus correspondientes prestaciones laborales. No se detendrán en el carril izquierdo de una autopista para dejar a sus pasajeros a medio camino, ni excederán los 60 kilómetros por hora ni se pasarán los semáforos en rojo. Tampoco se subirán en los andenes ni arrollarán a los automóviles que deseen sobrepasarlos. ¿Utopía? ¿Ingenuidad? Según Patricia González, secretaria de Movilidad del Distrito, “la salida de todo este problema de movilidad es lo que se denomina el Plan Integrado de Transporte Público, que consiste en reorganizar el transporte existe hoy. Actualmente tenemos 508 rutas cubriendo la ciudad; ese transporte mueve el 68% de los habitantes de Bogotá y, al año, a 1.400 millones de pasajeros. Entonces, en el primer año se deben estructurar y desarrollar todas las actividades para empezar el montaje de ese sistema, que propone varias cosas que en este momento estamos haciendo, como dividir la ciudad por zonas, pues la gente se mueve de los extremos al centro, y estamos viendo cómo hacemos para cubrir la periferia y articular todo”.

El nuevo modelo, que llevará a los usuarios de un punto a otro de la ciudad con un solo boleto, pero con dos o tres transbordos si necesitan cruzar algunas de las ocho zonas o cuencas en las que se dividirá la ciudad, comenzó a estudiarse en el Distrito a principios del año pasado, dentro de lo que se llamaría el Plan Maestro de Bogotá. El Integrado de Transporte Público, sin duda, fue desde el principio el plan bandera de la administración, y por los diversos intereses que habría en juego, el más polémico.

Continuaremos con la segunda parte, para luego brindarles algunas experiencias de cómo lograron cambiar de sistema.

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