El enemigo del Vrae que nadie comprende

Si usted fuera parte de una gavilla de narcotraficantes en busca de dinero fácil, ¿se le ocurriría que la mejor forma de obtenerlo es mandar decenas de hombres armados a meterse en la zona del principal proyecto extractivo del país, muy cerca del lugar donde el presidente de la República estuvo hace poco más de una semana haciendo anuncios patrióticos sobre la recuperación del gas y el inicio de obras de desarrollo energético e industrial en los olvidados departamentos y provincias del sur, y secuestrar trabajadores de una empresa subcontratista de los subcontratistas?

| 17 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.1k Lecturas
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Disculpen, pero la tesis que los siempre informados amigos de la Embajada han venido sosteniendo en el sentido de que el Sendero Luminoso del Vrae, ya no responde a ideología ni a fines políticos, sino al dinero, no encaja con lo que está pasando.

La operación de secuestro, retención y liberación de los rehenes sanos y salvos, es brutalmente política y carece de toda relación con los temas de la droga, lo que muestra que el grupo armado puede efectivamente relacionarse con el mundo de los productores cocaleros y los traficantes que circulan en la selva, como en realidad lo hacen todos los actores presentes en el Vrae, pero su proyección política va mucho más allá.

De hecho las huestes de los Quispe Palomino han mostrado fuerza ante el Estado, las empresas, la población y los propios narcos, y si sobreviven al asedio desesperado que militares y policías realizan sobre ellos, con alto costo humano, van a quedar colocados como un factor de la política nacional, después de casi veinte años de jugar en la liga local y regional.

La fórmula de “narcoterrorismo” nacida de necesidades de propaganda y descalificación, y que se usa casi como santo y seña obligatorio para referirse a este grupo, puede terminar siendo fatal y desorientadora para el gobierno y los mandos militares y policiales que deben operar a partir de ella.

Para empezar porque hace tiempo que los senderistas bajo el mando de los Quispe Palomino no hacen terror indiscriminado como se hacía antes, ni pretenden someter a la población civil por la fuerza. Entonces el concepto de “terrorismo” solo alude a de dónde vienen y a que están en guerra contra el Estado.

Pero si a eso se le añade la teoría de que esta es una “guerra de narcos” nos vamos directamente hacia la confusión absoluta, porque inmediatamente pasamos a creer que aquí se está reproduciendo el fenómeno mexicano, con los carteles armados cerrando sus territorios.

No pasa así en el Vrae, precisamente porque existe una fuerza armada que impone sus condiciones y que ya dejó de estar a la mera defensiva como se mantuvo muchos años.

El problema número uno de la guerra, decía Sun Tzu, es conocer al enemigo y no engañarse con él. Esa dura lección la recibieron la Policía y el Ejército peruano en los 80 cuando se equivocaron miles de veces hasta que decidieron tomar en serio al adversario que los estaba desafiando.

Hoy es como si todo hubiera retrocedido y los conceptos de propaganda y las ansias por lograr éxitos antisubversivos instantáneos para subir en las encuestas, hubieran sustituido a la inteligencia, pero no la de infiltrar soplones, sino la de pensar con la cabeza fría y la seriedad del caso.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista