El discurso vacío

¡Ufff! Pasó el 28 de Julio y García volvió a no decir nada, mejor dicho habló una hora y media sin inquietar a nadie con algún cambio de orientación o alguna reforma importante. Ya no volverá al Congreso a presentar el mensaje que establece la Constitución, por lo menos los próximos cinco años, y, por supuesto, en los círculos de la Confiep, así como en varias redacciones bien conocidas, se baten palmas: el modelo de Fujimori se salvó otra vez, la relación utilidades versus salarios no fue alterada, los impuestos no se movieron, los contratos quedaron de pie. La bestia negra de García es hoy un integrante más del santoral de las inversiones.

Por Diario La Primera | 01 ago 2010 |    
“Un bostezo tranquilo” fue la definición que el director del principal diario palaciego sobre las palabras de García ante el hemiciclo de la plaza Bolívar. Nada de grandes anuncios y piloto automático hasta el cambio de gobierno. Y la pregunta es si las mayorías demandan inmovilismo, tranquilidad del inversionista o bostezo de comentarista. García supo siempre que el humor peruano apuntaba a transformaciones profundas, de ahí sus iniciativas de los 80, siempre inconsecuentes, que cosecharon el peor gobierno de nuestra historia, y de eso mismo el juego tramposo con la idea del “cambio responsable” con que quedó segundo en la primera vuelta del 2006, enfatizando el cambio, y ganó la segunda con lo de “responsable”.

Pero, una vez en el gobierno, nuestro presidente se ha encargado de mostrarnos que se puede decir cualquier cosa en el Congreso en 28 de Julio, sin que eso tenga mayor significado. Si no que nos expliquen qué pasó con los núcleos ejecutores de proyectos del 2009, la reforma del alma y la reconstrucción del sur del 2008, la oficina anticorrupción y el pacto social del 2007 y la austeridad del 2006. Horizontes falaces que a estas alturas ya no se pueden calificar de meros voluntarismos, sino de una necesidad de aparentar novedades ahí donde sus compadres ven con toda razón un mero formalismo retórico sin contenido y sin riesgos para ellos.

Así, por ejemplo, no se puede discutir sobre aseguramiento universal en salud, cuando todo lo que hay es una declaración, pero no hay mejora presupuestal, infraestructura y mucho menos voluntad de afectar los fuertes intereses particulares que traban una reforma para que la salud sea un derecho de todos. O tomar en serio el Estado regulador que se ofrece para el último año de gobierno (en contraposición, dicho sea de paso, del “Estado propietario” o empresarial). ¿Cómo un sistema que ha sido infinitamente débil ante las empresas va a lograr regularlas en función del interés social? El gobierno que ha cargado cuatro años con las burlas de Doe Run, que no ha podido poner orden en el mercado de hidrocarburos y que ahora recién ofrece “renegociar” las regalías con las empresas del gas (luego que el ministro dijera que no había nada irregular) y que promete “negociar” (¡!) para que los lotes 88 y 58 del gas de la selva, se destinen al mercado nacional, cuando el 88 era exclusivo (también debería serlo el 56, del paquete Shell) y por irresponsabilidad está siendo destinado a la exportación, ¿Qué clase de regulación o controles puede ofrecer?

Y en lo de la corrupción, ¿alguien le cree a García de que está afectado por los escándalos de su gobierno?, ¿cómo hacerlo si el gobierno sigue pactando con proveedores tramposos, con la venia del señor presidente? Puede sorprender que algunos bostecen tranquilamente, mientras crecen los conflictos sociales.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista