El difícil equilibrio

El presidente Humala puso énfasis en el equilibrio económico de su gobierno en su alocución ante el Foro Económico Mundial. Pero nada más difícil de precisar que el equilibrio en un país con una derecha tan susceptible y vehemente en su afán de mantener a raya a un gobernante que hasta el momento le ha dado el gusto de renunciar a sus arrestos iniciales y adecuarse a su grita mediática.

| 04 mayo 2013 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 603 Lecturas
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Todas las banderas sociales necesitan financiamiento, recursos que dependerán en gran medida de la minería por ello el régimen no puede descartar proyectos mineros esenciales altamente financiados. Conga por su alta conflictividad demostró que Humala se apresuró a aceptarla. Igual sucedió con la tentativa de compra de La Pampilla para la cual la derecha le soltó todos sus leones a fin que el gobernante desistiera.

No estamos ante posiciones extremas ni ante diablos irreductibles en un gobierno en el que siempre ha sido posible el diálogo. Pero cuando de mover fichas se trata salta el fantasma de la Gran Transformación y los medios apelan a los garantes para recordar la Hoja de Ruta. No hay matices, lo que empresarios y derechosos buscan es la indefinición que solo permite una cauta administración de la crisis. Cuando el Presidente quiere recuperar autonomía y tomar decisiones políticas como le corresponde, la calma se torna en tormenta con críticas exageradas que podrían llevar al país a escenarios de difícil gobernabilidad o al menos ese es el fantasma con que manipulan.

Humala debe administrar una triple presión, la de los conflictos sociales, la de los empresarios que le exigen buena conducta y la internacional de la globalización. Por eso busca el centro como el mejor espacio, el equilibrio entendido como un reformismo complaciente según los momentos.

Todavía no se cumplen dos años de su gobierno y ya las concesiones son muchas y fuertes. Si bien el gobernante debe valorar las posiciones consensuadas y mantener la expectativa del cambio moderado y gradual, también le corresponde guardar sus prerrogativas de decidirlo y orientarlo cuando sea necesario para lograr sus objetivos sociales y políticos.

En la práctica el equilibrio se identifica con la economía mixta y la profundización de la democracia para unir reformas sociales con manejo económico liberal. Adherir al mercado con distintos matices de regulación. Y eso es lo que hasta ahora ha hecho Humala. Lo poco o lo mucho que haya avanzado no es identificable ni con la derecha ni con la izquierda. Pero si quiere hacer realidad un Estado Fuerte, regulador, promotor y redistribuidor, no ausente sino bien presente, con un rol complementario a la actividad privada, necesitará de mucho mayor firmeza.

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