El crucifijo y la justicia

A mediados de marzo del año pasado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó el pedido de Laupsi contra Italia para que se retire de los colegios la efigie de Cristo agonizando en la cruz. El Tribunal fundamentó su fallo en el derecho de los cristianos a expresar libremente su fe y en la idea de que el crucifijo constituía parte de la identidad cultural de Europa. Dos semanas después el Tribunal Constitucional del Perú hacía lo mismo ante un pedido parecido. Un ciudadano demandaba a los jueces de la Constitución prohibir la exposición del símbolo de los cristianos en los despachos del Poder Judicial. El Tribunal peruano desestimó la pretensión bajo el argumento de que los crucifijos no son solo un símbolo religioso sino también expresión cultural enraizada en la historia del Perú. En ambos fallos, sin embargo, nada se dijo sobre la relación estrecha entre crucifijo y justicia. No era necesario para resolver las dos controversias pero bien vale la pena destacarlo hoy.

| 23 setiembre 2012 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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La presencia de los crucifijos en las salas de los juzgados no constituye necesariamente una expresión cristiana. Es equivocado pensar que simboliza la presencia del catolicismo en el marco de una función del Estado o que con ello se quiera dar a entender que la potestad del juez emana de Dios. Se trata de algo más simple pero a la vez extremadamente importante. El crucifijo representa la condena a muerte de un inocente debido a presiones políticas y religiosas. Porque el cobarde Pilatos cede ante la presión del populacho que solo atina a lavarse las manos mientras exclama impertérrito que no halla culpa en el hombre que ordena crucificar. El ideograma del hombre inocente clavado a la cruz le recuerda al juez que su función es humana y que por eso mismo es imperfecta. Que no debe caer en la tentación de juzgar los casos en función de las facciones, de la opinión pública o de los demagogos. La imagen del Cristo agónico que reposa sobre el escritorio simboliza el valor del debido proceso y la prohibición de una justicia dispuesta a fallar en función de lo que pueda ser en su momento lo correcto desde un punto de vista político. En nuestros días también el crucifijo le advierte al juez que no debe ceder ante las presiones de una prensa interesada.

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Carlos Mesía

Opinión

Expresidente del Tribunal Constitucional