El Club de los Gatos Vengadores

Me repugna ese festival gastronómico del gato. Que al huacatay, al seco, y hasta con caviar si quieren, amigos de Cañete, pero más de uno siente pena por tan bellos animalitos y callan por razones socioculturales.

Por Diario La Primera | 23 set 2008 |    

Prohibido prohibir y ahora tendré que hacer una excepción. Si la gastronomía peruana está a mil para afuera, pues con esto nos metemos un autogol. Hago el llamado “Thundercat” a todos los jóvenes rebeldes con alma de gato de este reino llamado Perú. Primero, se fundará el “Club de los Gatos Vengadores”. Sacaremos nuestro kit en el JNE para hacer una consulta popular para desaparecer tal práctica. Nuestro lema es “No a la espátula amenazadora contra bigotudos”. Llamaremos a “Cebiche”, de los Samurai Pizza Cats; al gato de Shrek; Don Gato y su Pandilla y hasta el ‘gato’ Purizaga ayudará (aunque éste más parezca comegato); seremos la facción más temida, al nivel de los anti-toros (peor es nada). Haremos pesquisas en Cañete, Chincha y en la sierra norte. En caravanas de guitarras eléctricas recogeremos todo ronroneo. Jamás estacionarnos en La Victoria. Crearemos el día del gato peruano (Habla, Inca Kola). Elevaremos nuestros petitorios al Congreso; los ‘otorongos’ deberían ayudar a esta causa, porque cuando no haya cat, ellos solitos nomás se pondrán huancaína. Pronúnciate, pé, ministro de Defensa, que tú eres el de los Garfields, no te pases. ¿Se imaginan el ‘aventura culinaria’ gatuna, por Gastón Acurio? Por la fák, qué pesadilla. Hago un llamado a mis nice nice sandungueras, a las Hello Kitty girls, a los dangers de ‘suyorki’, a los Barranco-x, a los Fumakakas; a los poetas hackers ciber-nerd-tiks y los Pink Panther chalacos. ‘Aniquilemos’ comegatos. Ya saqué mis colmillos. Mis orejas crecieron y la cola apunta. La guerra está declarada.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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