El chuponeo preso y el faenón libre

Los medios repiten hasta el cansancio es estos días: bien que sancionaron a los chuponeadores, pero todavía falta saber quiénes los financiaban. Y no son conscientes que están repitiendo una frase de Alan García que lo que busca es mandarnos a todos al desvío porque ya casi nadie se pregunta sobre la organización mafiosa que fue descubierta a través de los audios y en la que estaban implicados los más altos personajes del anterior gobierno.

| 27 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.8k Lecturas
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García nos ha puesto a perseguir imaginariamente a unos supuestos financistas que pagaban para interferir los teléfonos del gobierno descubriendo sus suciedades. Esos fueron los conspiradores y no los que tenían todo listo para levantarse lotes petroleros, hospitales y otras licitaciones del Estado. La velocidad de la Justicia en el caso BTR y su paralela lentitud para el de los petroaudios, que tienen a León y Químper como sus principales protagonistas, pero que abarca a Garrido Lecca, Vallejos, Zavala, Valdivia, Saba, Gutiérrez, y por supuesto al “tío George” llegando a rozar a Alan García. Ahí sí no hay apuros, sino interés por invalidar las grabaciones como pruebas.

De BTR se puede decir que era apenas uno de los satélites de las grandes empresas de servicios de seguridad e inteligencia (tipo Forza) que vienen operando en el país recurriendo a técnicas militares. Si el negocio de Ponce Feijóo logra un florecimiento no es porque agarra algún contrato grande con alguna empresa privada (no hay evidencias de ello), sino porque logra una preferencia en el trato con el Estado a partir del gobierno de Alan García. Desde el año 2006, la empresa BTR tiene entre sus clientes al Congreso, la Contraloría, Petroperú, el Gobierno Regional del Callao, varios municipios y probablemente algunos ministerios y entidades públicas. Si quieren saber al financista por ahí les va una pista.

BTR además no parece tener experiencia en manejo de información comercial y en contactos con empresas, y más bien da toda la idea de haber estado metido en asuntos de política como el seguimiento al candidato Humala en el 2006 y la intercepción a la funcionaria de la embajada de Venezuela Virly Torres; la investigación a los bolivarianos del Perú y el supuesto de que de ellos podían derivar nuevos movimiento subversivos; la inteligencia a gente de la oposición a García de su propio gobierno, etc. Si esto es así lo que hay que concluir es que lo más probable es que el descubrimiento de la red de Rómulo, Bieto y Canaán, haya sido una consecuencia del espionaje entre sectores del propio gobierno.

Todo indica que entre Ponce y Giampietri siempre hubo una estrecha relación y que en algún momento el almirante empezó a sentir que lo estaban marginando del gobierno y que estaban ocurriendo cosas que él no sabía. A su vez AGP, derivó en una obsesión de que los marinos querían tumbarlo, de donde habría nacido una guerra sorda, cuyo capítulo clave habría sido la difusión de los petroaudios y la persecución contra BTR. Todo se empieza zanjar en enero de 2009, cuando caen los chuponeadores y García se apodera de las investigaciones a través de Hidalgo y Morán, y se asegura el control de las pruebas. El “tío George” vuelve a los canales a proclamar su inocencia. Y los medios a preguntarse por tercer año y quién era el financista.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista