El camino hacia mi marca personal

Nacemos como individuos pequeñitos y a medida que vamos creciendo y forjando nuestro carácter nos convertimos en persona. No es un proceso simple y tampoco es algo en lo que podamos no participar, se da, simplemente, es nuestro crecimiento y desarrollo acompañado en nuestra línea de tiempo. Conocer a fondo cómo funciona este proceso nos ayudará a intervenir en él cuando y cuanto queramos, nos ayudará a modificarlo, a orientarlo hacia un resultado que calce, que sirva eficientemente a nuestros sueños, a nuestro proyecto de vida.

| 21 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 675 Lecturas
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Conócete a ti mismo, sentencia clarísima y de principalísimo cumplimiento por todo aquel que quiera emprender el camino de la mejora, del desarrollo personal. Debemos conocer a fondo quiénes somos y lo que somos para así actuar en consecuencia, rescatar de nuestra memoria familiar, del hogar en que crecimos todo lo bueno que nos enseñaron, tener presente y creer en los valores con los que hemos crecido y que hemos adoptado como propios, en suma, vivir nuestra verdad en todo momento y lugar, ello nos permitirá que reflejemos una imagen limpia, en la que los demás podrán ver con claridad y transparencia quiénes somos y así confiar en nosotros.

Hay quienes, por el facilismo de los tiempos en que vivimos, pueden creer que este proceso se lo pueden saltar e ir de frente a comprar una marca y ponérsela encima, a ellos hay que noticiarlos de su error. Este camino no se recorre utilizando atajos ni tomando brebajes mágicos, este camino es un largo proceso en el que hay que ir probando y descartando, ensayo-error, equivocándonos y corrigiendo, como nos decía un viejo profesor: “Equivóquense pero párense sobre sus errores, que les sirvan de piso y no de techo”. Es pues, como vemos, un camino que requiere de un equipaje de habilidades que de seguro tenemos y que sin embargo debemos trabajar intensamente por incrementarlas, por hacerlas más visibles. Algunas de esas habilidades son, entre otras, comunicarnos de manera abierta, contar con altos niveles de empatía, tener una gran convicción en lo que queremos y en lo que creemos y ser congruentes, es decir actuar siempre de acuerdo con nuestros principios.

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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista