El big bang fujimorista

“Gracias al 5 de abril y la Constitución del 93, el Perú crece ahora con piloto automático. Seamos honestos y no politiqueros. Gracias al 5 de abril fueron presidentes Toledo, García y el propio Humala, y no Abimael Guzmán”.

Keiko Fujimori.

| 08 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 2k Lecturas
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¿Se habrá dado cuenta Keiko de que esa declaración, por el profundo enredo de ideas que contiene, podría agravar su situación respecto a la investigación sobre sus estudios en el exterior pagados por el pueblo peruano, al comprobarse que no solo se tomó el dinero público para educarse sino que lo desperdició de manera inapelable?

Pero fíjense que la excandidata imagina que gracias a la epónima obra de su padre, que nos dio una medicina de tanques, ya no hay presidentes en economía, porque esa parte del país se maneja sola. Se referirá, seguramente, al hecho de que desde 1990 no ha habido un solo ministro de economía del partido del presidente o que hubiese sido parte de su campaña electoral, sino personas de confianza del capital internacional y la Confiep. O tal vez esté hablando de la manera como el crecimiento peruano ha dependido primero de las privatizaciones y más tarde de los precios de los minerales.

Si eso tanto la enorgullece habría sin embargo que recordarle que después del 5 de abril y la Constitución de 1993, el Perú retrocedió tan brutalmente en salud que hemos vuelto a sufrir endemias como la TBC, la malaria y otras, que se consideraban erradicadas; la cobertura se seguridad social en salud ha seguido cayendo; y los indicadores de mortalidad infantil por enfermedades infecciosas son inaceptables.

Todo esto vino junto al crecimiento, es decir el crecimiento no tuvo casi nada que ver con el estado de la salud nacional. Lo mismo podría decirse de la educación; el acceso al agua; la integración de los mercados; la informalidad, las pensiones que fueron liquidadas después del 5 de abril y se convirtieron en propinas para los viejos que tienen el privilegio de tenerlas; etc.

Sobre esto, los que nos han gobernado también piensan que funciona el piloto automático en el sentido que dejan a los privados y el mercado las políticas en todos los campos para que hagan negocio y de paso provean de servicios, mientras el gobierno se encarga del asistencialismo hacia los muy pobres que según un último estudio estadístico sobreviven cada vez con menos.

Keiko, por cierto, parece estar convencida que el Perú es el mejor de los mundos gracias a su papi y que la corrupción de su gobierno fue un pecado venial que no se compara con el crecimiento.

Pero, vamos, lo mejor de su declaración es la parte que dice que Abimael sería el presidente si don Fuji no hubiera roto el orden constitucional. Es casi una acusación de impotencia al sistema democrático, que no se ajusta a los hechos reales que llevaron a la derrota de Sendero.

Pero más importante que eso es que la excandidata olvide que el golpe y la Constitución de su progenitor le permitieron gobernar hasta noviembre del 2000, cuando debía haber dejado el poder en julio de 1995, y que hubiera seguido entornillado hasta 2015 o quién sabe cuándo, si el país no se rebela contra el resultado de la segunda reelección y lo fuerza a escaparse.

Abimael nunca hubiera podido tomar el poder si antes no se descomponen las Fuerzas Armadas, y eso no estaba ocurriendo, tanto que los militares fueron los del golpe. Pero Keiko en esos días estaba distraída porque se preparaba a sustituir a su madre como primera dama, luego que la echaron de Palacio.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista