Ego más que colosal

El viernes al mediodía, Chema Salcedo estaba convencido que la noticia a destacar por RPP, era el levantamiento del secreto bancario de Alan García por orden del Ministerio Público en el curso de las investigaciones abiertas a pedido del propio expresidente en relación a la casa comprada recientemente en la urbanización San Antonio en Miraflores.

| 05 mayo 2013 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Pero su desconcierto se sintió en la radio cuando García le dijo que estaba muy bien que le revisaran las cuentas, porque él había presentado documentación que probaba que en poco más de un año de dejar Palacio había recibido mucho más dinero del que era necesario para la casa.

Alardeó de paso sobre los múltiples requerimientos de conferencias bien pagadas que le hacen desde distintas partes del mundo, los cheques emitidos por la librería que vende sus libros y que por casualidad es de propiedad del mismo personaje que es rector de la Universidad que también le paga un salario excepcional por ocupar la dirección de su escuela de gobierno.

Nada que temer entonces. La investigación de Peláez Bardales es la misma que le pidió el ego colosal y las cuentas que están verificando son las de sus documentos. Y como para ponerle su punto de sal, García añadió que era una maldad que se estuviera suponiendo que los indultos y conmutaciones a pobres personas podían haber sido pagados.

Hasta ahí Alan García en todo su esplendor, diciéndonos que ser presidente es el mejor empleo del mundo, porque de ahí se sale a ganar dinero de los amigos y de las empresas amigas que permiten comprar más de una casa por año. Y que eso no es lo que debe preocuparnos sino que al fiscal le cuadren las cifras.

García tiene bienes que fueron declarados no justificados en relación a sus ingresos en 1991, pero se legalizaron vía prescripción. Tiene además costosas casas en el exterior que compró cuando no tenía ingresos. Y un patrimonio acrecentado nuevamente después de una segunda presidencia supuestamente marcada por la austeridad.

Lo que quiere decir que la plata llega sola si uno la sabe hacer y va haciéndose visible como nuevo rico teniendo el cuidado de ir registrando en documentos y bancos el avance de una fortuna que se expande sin mucho esfuerzo y con dedicación a la política casi a tiempo completo.

Otro, ciertamente, es el caso de los dineros corruptos como los de las más de 5 mil gracias presidencial que firmó en su último gobierno y que, como van saliendo en las denuncias, no son de pobrecitos sino de gente que podía pagar sobornos. Mientras el APRA quiere cepillarse de este problema, AGP insiste en contarnos un cuento de bondad. Ese tipo de fondos no los van a encontrar en los bancos a nombre de García, donde el Dr. Peláez ha empezado a buscar.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista