Educación ambiental

Hoy, cuando nueve millones de limeños hacinados, inhalamos a diario el oxígeno degradado de una atmósfera irrespirable; bebemos las aguas cada vez más contaminadas de nuestros ríos, quemamos y destruimos millones bosques naturales como si fueran ecosistemas sin valor; cuando el exceso sonoro de bocinas y ruidos afecta ya lo más profundo del espíritu de las personas; cuando la extinción de las especies se vuelve criminal; cuando los suelos son tratados sin consideración destruyendo su fertilidad; cuando finalmente, somos indiferentes a la presencia de Dios, es comprensible lo fácil que es faltarle el respeto a la vida y contemplar cómo ésta se defiende de la agresión exterminando a su paso con ofendida reacción.

Por Diario La Primera | 17 enero 2009 |  876 
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El tiempo de la Educación Ambiental llega para frenar este proceso destructivo del hombre, para enseñarle desde la niñez como funcionan los ambientes naturales y como podemos cuidar y respetar nuestro entorno. Reorienta la educación escolar hacia el desarrollo sostenible. Aumenta la conciencia del público e incorpora un nuevo verbo: comprometer, no sólo sensibilizar y fomentar la capacitación en todos los rincones del mundo. La Educación Ambiental clama, señores del gobierno.

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    Samuel Morante

    Samuel Morante

    Ecomundo

    Columnista

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