Economistas neoliberales

Es relevante que la sociedad pueda distinguir a los economistas neoliberales del resto, más aún en tiempos preelectorales. No es un asunto de cultura general, sino que la actuación de estos tiene impactos importantes sobre la economía y las relaciones sociales. Aquí están los que se autoproclaman como tales y quienes, sin decirlo, se califican como técnicos o tecnócratas. Estos últimos, con los conversos (que vienen de otras escuelas) son por su radicalismo las variantes más peligrosas.

Por Diario La Primera | 06 ago 2010 |    

Los neoliberales tienen su origen en la escuela neoclásica en la segunda mitad del siglo XIX y su preocupación central fue la asignación eficiente de recursos. Ellos partieron la realidad en dos: teoría del consumidor y de la producción, como si fueran dos mundos independientes. A inicios del siglo XX se dedicaron también a los grandes agregados económicos. A partir de los años sesentas, pero en particular los setentas, fueron complementados con el monetarismo que plantea que el dinero no tiene efecto alguno sobre el nivel de actividad. Sólo hay efectos sobre los precios y posteriormente, en otro enfoque, sobre las reservas internacionales. Luego se sumarían vertientes más radicales, como las expectativas racionales, que consideran inútil toda intervención estatal.

Los economistas neoliberales tienen una peligrosa fe absoluta en la eficiencia de los mercados. El estado normal de la realidad económica es la estabilidad. Creen en una sociedad con infinitos agentes atomizados. Los problemas distributivos son irrelevantes. No hay ni debe haber fuerzas sociales. El nivel de producción se determina por factores de la oferta y la demanda se ajusta a ésta. Si no se interviene en la economía se converge al pleno empleo o a la tasa natural de desempleo. Sólo hay crisis cuando hay intervención estatal. La inflación y la pérdida de reservas internacionales sólo se producen por inadecuados manejos monetarios. Los mercados se ajustan principalmente vía precios. El ahorro determina la inversión. Ahora les gusta más el superávit que el equilibrio fiscal, olvidando los impactos negativos sobre la demanda.

Con estas características, usted como lector, ya tiene la capacidad para decir quién es o no un economista neoliberal. Obviamente hay elementos rescatables en toda escuela económica. El gobierno actual y sus defensores se ubican aquí en una posición extrema. Su confianza absoluta en los mercados y su despreocupación por la distribución del ingreso son algunas de las mejores características de su peligrosidad.

    Germán Alarco Tosoni

    Germán Alarco Tosoni

    Opinión

    Profesor Universidad del Pacífico