Economía sudamericana: ¿nuevos jaguares o viejos proveedores?

Buena parte de América del Sur observa la persistente crisis de las economías industrializadas, mientras disfruta de éxitos exportadores que sostiene el crecimiento y consumo interno.

| 26 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.4k Lecturas
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Esta bonanza no permite observar la fragilidad de la situación en la que estamos cayendo. Se asume que los países emergentes se volverán los motores del crecimiento económico global, y dentro de ellos, un papel clave lo desempeñarán los BRICs (Brasil, Rusia, India y China). También se asume que Brasil, en tanto un BRIC, será el motor sudamericano. A partir de esto, algunos postulan que se podría repetir en América del Sur el proceso de industrialización logrado por los “tigres” como Corea o Taiwán, entre otros. En nuestras tierras veríamos nacer los nuevos “jaguares” económicos sudamericanos.

Pero el problema es que la real potencia de esos BRICs es más que discutible. Si bien China pasó a ser la segunda en el mundo, representa menos del 10% del producto global.

Brasil es todavía más pequeño, con menos del 3% del total mundial, y una proporción todavía menor en el comercio internacional. Bajo el gobierno Lula, Brasil se volvió una economía más primarizada, y más dependiente de China. Para países como Chile o Perú, la situación es aún más aguda, ya que exportan proporciones todavía mayores de materias primas.

Se está generando un vínculo perverso bajo dos factores: creciente dependencia de las compras desde el sudeste asiático, y que éstas sean esencialmente productos primarios. No se está logrando diversificar los destinos exportadores ni la composición de las ventas o sus contenidos tecnológicos. Esto es tan frágil, que el economista del Banco Mundial para América Latina, Augusto de la Torre, alertó sobre esta dependencia, y llamó la atención sobre otras debilidades como el acceso a tecnologías o la calidad institucional.

A su vez, ese empuje asiático mucho depende de poder vender sus mercancías en los países ricos. Si la crisis persiste en las naciones del norte, las compras desde China, India y otros países, caerán. Eso nos arrastrará en nuestro papel de proveedores de materias primas. La Organización Mundial de Comercio acaba de alertar sobre esa posibilidad, donde la disminución en las exportaciones terminará afectando a las economías emergentes.

La lección es clara: en lugar de profundizar nuestro papel como clásicos proveedores de materias primas, deberíamos aprovechar esta bonanza para dejar de serlo, diversificando nuestras economías y comercio.



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Eduardo Gudynas

Globalización con equidad