¿Dónde está el piloto?

Los apagones son heraldos de una crisis eléctrica. Afectaron a Lima, Arequipa y Tacna en días pasados. Se deben a falta de capacidad en todo: (i) generación eléctrica: cuando falla un equipo, no hay otro que lo sustituya; (ii) transmisión eléctrica: hace meses que las Líneas trabajan a sobrecarga; (iii) capacidad del gasoducto, por no ampliarlo a tiempo.

Por Diario La Primera | 12 ago 2008 |    

En Arequipa y Tacna se debe al temerario traslado a Ica de las centrales térmicas de Mollendo (Arequipa) y Calana (Tacna) a Lima. Siempre saldrán favorecidas en el sorteo de a quien cortar.

El crecimiento de la demanda, la escasez de lluvias y la ocurrencia de fallas fortuitas son hechos previsibles y técnicamente cuantificables. Los sistemas eléctricos se diseñan para esas contingencias.

El MEM existe principalmente para garantizar el abastecimiento energético al país. Los apagones ocurridos expresan que la acumulación de deficiencias se tornó inocultable. Escudarse en presentar como imprevisibles a hechos previsibles y pretender remontar 8 años atrás a decisiones que correspondían a los últimos 24 meses, es un insulto a la inteligencia. Obras que se ejecutan en 20 meses no se inician 8 años atrás.

El Contrato de Transporte de Gas establece una capacidad mínima de 450 MMPCD1. Pero el concesionario indicó que lo construiría para 1,200 MMPCD. Así lo ha hecho2. Es más, lo considera ampliable a 1,800 MMPCD. Todas estas capacidades exceden la necesidad actual, que es 320 MMPCD.

El dimensionamiento del gasoducto fue correcto. Como debería, se basó en: (i) uso eficiente del gas; y (ii) sustitución del petróleo, no de la hidroenergía. La Buena Pro se otorgó en octubre del año 2000, antes del Gobierno de Transición. Lo erróneo ha sido la forma en que se han llevado el “cambio de la matriz energética” y “la masificación del gas”. Antes que sustituir al petróleo en el transporte (4% de avance en 4 años) o en el sector residencial (avance todavía menor), el gas está sustituyendo a la hidroelectricidad.

Su mal uso agota anteladamente las reservas y ocasiona sobre-dimensionamiento (y sobrecosto) de las instalaciones. Lo paga el consumidor. Con una matriz bien llevada no tendríamos congestión ni en el gasoducto ni tampoco en las Líneas de Transmisión. No tendríamos crisis eléctrica.

Un gasoducto se dimensiona para una capacidad final, que alcanza progresivamente, según necesidades, mediante equipamiento adicional. Así se evita costos de adelanto de inversiones, sin afectar el servicio. La tarifa de transporte de gas lo contempla asÑ

El gasoducto de Camisea tiene 3 tramos: Selva, Sierra y Costa, cuyos diámetros son, respectivamente, en pulgadas: 32”, 24” y 18”. Con esa capacidad, la demanda del mercado interno podría atenderse hasta el año 2020 o más.

Pero el verdadero problema, todavía no sucede. ¿En qué consiste? Por plazos, atender la demanda eléctrica de los próximos 3 a 5 años requerirá más termoeléctricas a gas. Se sumará el anunciado gasoducto a Chimbote. La demanda nacional de gas podría acercarse a 1,200 MMPCD en unos 5 años, es decir antes de poder hacer algo significativo. La capacidad adicional que se requiere del tramo de selva ya está comprometida para la exportación y, además, con tarifas preferenciales. Esa desmedida generosidad con la exportación, corresponde al período de gobierno actual. Se habría comprometido una capacidad firme de 620 MMPCD hasta el año 2046, más 57 MMPC/D interrumpibles.

¿El riesgo? No quedará suficiente capacidad de transporte para el gas que consuman los peruanos. ¿Dónde está el piloto?

1 se lee: “millones de pies cúbicos por día”

2 Ver página Web de TGP.


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista