¿Dónde está el detalle?

Cada día que pasa observo el tránsito de Lima y me parece tan lejano el día de que todo este sin vivir cambie, cuando veo lo absurdo y poco inteligente que puede ser. Cuando los conductores bloquean las intersecciones y no permiten la fluidez del tránsito, vertical u horizontal, cual fuere el caso.

| 05 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 772 Lecturas
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Cuando combis, microbuses, Coaster y ómnibus se disputan, 1°: la hegemonía en la vía pública, 2°: los pseudo paraderos y 3°: los pasajeros; luego, cuando se empiezan a colocar en dos y tres filas, impidiendo el tránsito de los demás vehículos y lo peor y más peligroso, cuando corretean en plena vía pública, rodeados de otros vehículos y peatones, sin percatarse que pueden generar tragedias. Cuando grandes cantidades de taxis circulan por las arterias viales, con la esperanza que algún peatón levante su mano y le solicite una carrera, mientras tanto el vehículo continúa quemando inmisericorde el combustible en nuestra atmósfera y los oídos de los transeúntes al máximo de sus permisibles decibeles, porque estos señores no han encontrado otra forma de tratar de convencer a las personas que suban al taxi a través de toques permanentes de bocina. Cuando conductores de vehículos particulares, de rey a paje, ignoran las normas básicas del reglamento de tránsito, exceso de velocidad, luces altas (prohibidas) en la noche, sin respetar a los vehículos que van adelante con sus respectivos conductores sufriendo el encandilamiento. El zigzagueo sin piedad de todos los conductores en avenidas, vías expresas y evitamiento, el irrespeto crónico de la luz roja y el ámbar. De policías que no supervisan las conductas incorrectas en la conducción, solo están listos para las redadas inútiles o seguir automóviles para luego negociar con los conductores y llevarlos o no a la comisaría. En fin, hay tanto por trabajar con el ser humano que así llenemos la vía de ómnibus nuevos y taxis cero kilómetros y grandes obras viales, continuaría este sin vivir, solo que con fierros nuevos y más cemento y concreto. El gran DETALLE está en el ciudadano, al que hay que educar y no olvidemos que en los detalles se encuentra el diablo. Hasta mañana.


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Federico Battifora

Rompemuelle