¿Dónde está el campeón?

Sporting Cristal, campeón del torneo profesional del año pasado, dio ayer pena en Huancayo. Puso sobre el gramado un pésimo ejemplo de desprecio a los aficionados, al rival y a lo que como institución pretende valer.

| 19 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 568 Lecturas
Estafa con mirada sobre el hombro
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En noventa minutos desnudó todas sus pobrezas, tanto dirigenciales como de equipo profesional de la liga mayor peruana. Presumiendo una superioridad que ha demostrado no tiene, su filosófico entrenador Roberto Mosquera envió a la cancha un elenco conformado por jugadores de escasa calidad, alucinando que se enfrentaban a lo último del balompié peruano y que con la sola presencia, sumarían tres puntos. Empero, como se dice en el argot criollo, el tiro les salió por la retaguardia; y si no fueron goleados se debió a la mala suerte del Sport Huancayo, más que a una calidad defensiva que nunca existió.

Un mínimo de decencia deportiva obliga a respetar el esfuerzo y gasto que hacen los aficionados para ver en acción a los titulares del esta vez ridículo campeón nacional. Fue al parecer un remedo de lo ocurrido con la selección nacional al enfrentar a Bolivia y Paraguay con dos equipos para hacer doble cosecha. Obtuvieron un punto. Perdieron la soga y la cabra, la botella y la chapa.

En esta oportunidad Cristal decidió guardar sus titulares para la Copa Libertadores; y tal como van las cosas, saldrá con las manos vacías lamentablemente.

De los jugadores que actuaron: Adrianzén, Acuña, Reyes, Arrué, Calcaterra, Carpio, Uribe y el uruguayo Ramírez, ninguno hizo algo mínimamente aceptable; tan es así, que durante los primeros cuarenta y cinco minutos no dispararon una sola vez al arco de Joel Pinto. Fue como querer ganar la lotería sin comprar el “huachito”.

Tal vez, si se hubiera incluido a Marcos Ortiz, rendidor defensa de la Sub 20 o al volante Claudio Torrejón, no estarían hoy a cero. El flaco Penny fue en realidad una de las víctimas de este pasaje de soberbia con visos de estafa pública.

Sin intentar hacer el papel de augur, por lo visto hasta el momento, Cristal ha equivocado el rumbo en forma flagrante. Ninguno de los reemplazantes de los que se fueron: Mariño, Advíncula y Yotún, tienen nota aprobatoria. Y en cuanto a refuerzos para tan dura competencia, mejor es no mencionar nombres para no herir susceptibilidades de la directiva, jugadores y comando técnico. La hinchada celeste pensará dos veces antes de comprar los pases pro estadio cervecero que promociona el presidente.

Creemos que los aficionados merecen respeto absoluto. No es posible hacer programaciones sin los verdaderos protagonistas, pues es como pagar por ver “Lo que el viento se llevó”, cinta ganadora de varios trofeos Oscar hollywoodenses y terminar soplándose un corto de los Tres Chiflados.

Ayer en Huancayo se escribió una página más de las que llenan el libro de desatinos impunes de nuestro alicaído balompié.


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