Doña Martha vuelve a las andadas

La legisladora fujimorista Martha Chávez volvió ayer al Parlamento luego de cumplir una suspensión de 120 días por causar un lamentable y bochornoso alboroto en el Congreso justo el día de la juramentación del presidente Ollanta Humala, porque éste había jurado por el espíritu de la Constitución de 1979.

| 02 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 864 Lecturas
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Chávez es brava. Nació en el Callao, en enero de 1953. Creció al lado de cuatro hermanos varones y una mujer. Aprendió de sus hermanos varones la rudeza y eso de no quedarse callada ante nada, aunque sepa que está en pierde. Hasta ahora dice que Fujimori es inocente y es posible que siga sosteniendo que los asesinados estudiantes de La Cantuta se autosecuestraron o se autoeliminaron.

Fue la primera mujer en ocupar la Presidencia del Congreso en la peor época de la dictadura del dúo Fujimori-Montesinos. Es una política lenguaraz sin freno y los que la conocen dicen que a punto de terquedad ha aprendido inglés, francés e italiano como para gritar en varios idiomas.

Cuando habla, digamos, nadie la puede callar. Un enfrentamiento verbal entre ella y el aprista Mulder sería un choque de titanes digno del Youtube; pero no ocurrirá porque eso del aprofujimorismo sigue vigente. Mulder la defendió al decir que el Congreso la castigó con premura, con rapidez, “cosa que no ocurre con otros legisladores”.

Chávez es casada con el hombre de prensa Javier Ocampo, quien puede caerte simpático si es que no sabes que su esposa es ella. Por suerte no salió elegida presidente de la República, cuando fue candidata en el 2006. Imagínense qué hubiera sido eso. Ojo aquí. Dicen algunos naranjitas que Chávez está convencida de que puede pelearle la candidatura presidencial a Keiko Fujimori.

Ahora vuelve a las andadas cual chiquilla rebelde en busca de protagonismo. La recibieron en el Congreso con una portátil parecida a una mancha de amigos en un callejón alegre y malcriado. “Yo no grité (en el Parlamento), solo levanté la voz, porque no tenía micro. Yo no he proferido ningún insulto, ningún agravio. Volvería a hacerlo y no me importaría si me vuelven a suspender, para mí sería una condecoración”, dijo. Por favor, que alguien le pague para que se calle.


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