Don Mateo y el hombre incrédulo

Desde que cumplió 70 años de edad, don Mateo se sienta en la banquita fuera de la quinta todas las tardes a leer diarios, a conversar con los vecinos y, a veces, obsequia consejos de oro a los que se lo piden con el debido respeto y corazón limpio.

| 23 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 694 Lecturas
694

Pero está muy enojado porque el hombre incrédulo, Antonio, no lo deja en paz. Siempre le pide a los serenos que no lo dejen sentarse fuera de la quinta; pese a que don Mateo solo hace cosas buenas. Hace unos días le aconsejó a la sufrida señora de cinco hijos que dejara a su esposo y que le cobrara a éste una manutención para sus hijos y que con ese dinero pusiera un negocio. La señora puso una bodega y ahora es una de las más prósperas de la quinta, feliz y contenta. Pero, el hombre incrédulo lo sigue jodiendo.

El abogado del barrio me confesó que gracias a un consejo de don Mateo, él pudo reconstruir su familia, dejar las drogas y abrir un estudio que ahora le está dando mucho dinero. “Yo creo profundamente en él. Algunos dicen que es cosmobiólogo, otros dicen que está tocado por los dioses. Yo no sé. De lo único que puedo dar fe es que gracias a él estoy feliz ahora. Yo le dije a Antonio, que deje de fregarlo y que más bien le pida un consejo”, me dijo.

Antonio está carcomido por el odio, embarrado por la envidia, tanto que se alegra cuando a otros les va mal. Es un hombre que va perdiendo todo, inclusive a sus amigos más cercanos. Cada día está peor. Hace unos días quiso agredir a don Mateo por el solo hecho de que estaba sonriendo.

El abogado conversó con Antonio: “No seas bruto. Pídele que te ayude. Solo tienes que hablarle con el corazón limpio. Ni siquiera te va a cobrar”. “Yo no creo en esas cosas. Tú estás bien por ti, no por el consejo de ese viejo”. “¿Pregúntale a todos los que recibieron su consejo?”. “Mira, compadre, yo saldré de esto solo”.

Pasó el tiempo y Antonio se quedó totalmente solo, en la ruina total. Casi se muere. Un lunes por la tarde, pero con el corazón muy sucio, le pidió, de mala gana, un consejo a don Mateo y éste se vengó. Le preguntó: “¿Dónde naciste?”. “En Amazonas”. “Ya. Vende tus cositas y con ese dinero anda a Amazonas y cómprate una casita al lado de la Plaza de Armas y no vuelvas nunca más a Lima. Allá serás el hombre más feliz de la tierra. Si vuelves, te morirás”.

Loading...



...

El Escorpión

El Escorpión

elescorpion@diariolaprimeraperu.com