Diferendo marítimo en fase crucial

Al ingresar a su etapa culminante ante la Corte de La Haya, el diferendo marítimo entre el Perú y Chile, parece impacientar políticamente más a nuestro vecino del sur; y es que, evidentemente, nuestro país acertó al acudir a instancias internacionales, ante la negativa de Chile de aceptar un diálogo bilateral formal, accionándose pragmáticamente, cuando no existen margen ni tiempo para alimentar la beligerancia, que obstruye la cooperación o integración para el desarrollo de nuestros países.

| 24 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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En su condición de ministro de Relaciones Exteriores del Perú en 1985, Allan Wagner inició conversaciones con Jaime del Valle, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Chile, sobre los límites marítimos de nuestros países, proseguidas por el vigente embajador peruano, Juan Miguel Bákula, al año siguiente en Chile, y reforzadas por una Nota Diplomática Peruana con fecha del 23/05/1986, manifestándoles la necesidad de suscribir un tratado de límites marítimos, respondiendo nuestro vecino del sur, que estudiaría el tema. En 1997, Chile suscribió la Convención del Mar, y en setiembre del 2000, suministró a las Naciones Unidas sus cartas náuticas, señalando el paralelo 18º21´00”, como frontera marítima con nuestro país. El 07/01/2001, mediante Nota Diplomática presentada a las Naciones Unidas, el Perú no reconoce ni acepta la línea del paralelo como límite marítimo. El Congreso del Perú, aprueba el 03/11/2005, mediante ley, ratificar las líneas de base de dominio marítimo, empleando una línea bisectriz en la zona sur, limítrofe con Chile. Finalmente, el 16/02/2008, el Gobierno Peruano, presentó ante la Corte Internacional de Justicia el “Caso concerniente a la delimitación marítima entre la República del Perú y la República de Chile”.

Ni el Tratado de Ancón de 1883, ni el Tratado de Lima de 1929, se refieren explícitamente a las fronteras marítimas entre el Perú y Chile. Y los convenios firmados en 1954 y 1969 por Perú y Chile, donde nuestro país otorga permisos para pescar, pretenden ser utilizados como si se confiriera la territorialidad de parte de nuestro mar, propiciando por ejemplo que embarcaciones peruanas que zarpan del puerto Sama (Tacna), avanzando unas 20 millas hacia el oeste, sean capturadas por guardacostas chilenos, asentados indebidamente en aguas peruanas. Las intenciones peruanas de impulsar y consagrar internacionalmente la teoría de las 200 millas, por el Perú, Chile y Ecuador, y defenderlas de flotas pesqueras internacionales, demostraron excesiva confianza de nuestras autoridades, y su total carencia de proyección.

Ante la pretensión chilena de apropiarse de 36 mil km2, de uno de los mares más ricos del mundo, el Perú ha solicitado a la Corte de La Haya, determinar los límites marítimos, en base a principios y costumbres de normas internacionales, que al momento ya han sentado sólida jurisprudencia, aplicando el trazado de una línea equidistante a partir de las costas de ambos países.

A pocos días de iniciarse el juicio oral en la Corte de La Haya, la posición peruana está sólidamente fundamentada, y no debe azuzarse ni enardecerse los ánimos, sobre todo cuando se viene actuando con responsabilidad y la verdad.


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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar