Diálogo entre el gobierno e indígenas es un monólogo

El diálogo entre los pueblos indígenas amazónicos y el gobierno del Dr. Alan García a través de las cuatro mesas instaladas es ahora, según el testimonio de los apus, casi un monólogo.

| 17 agosto 2009 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores |1k Lecturas
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Luego de la juramentación del gabinete, presidido por Javier Velásquez Quesquén, ningún ministro ha asomado ni siquiera por cortesía por las mesas. Los apus esperaban que el jefe del gabinete hiciera alguna alusión a las mesas de diálogo en su discurso en el Congreso como señal de que el gobierno honrará la palabra empeñada de atender y resolver las legítimas demandas indígenas andino-amazónicas.

Pero nada. En vez de algún gesto y una palabra de buena voluntad, lo que los pueblos indígenas han sentido, visto y escuchado del gobierno de García es la versión de parte del régimen sobre los sucesos de Bagua, plagado de inexactitudes y de interpretaciones antojadizas, expuestos por el ministro Aurelio Pastor Valdivieso en Ginebra; el anuncio de que los indígenas presos en Chachapoyas serán trasladados a Lima; el acoso y la persecución policial y judicial sin tregua y como si toda esta hostilidad y expresión de intolerancia y racismo no fuera suficiente, el presidente de Perúpetro, Daniel Saba, el mismo que negó la existencia de los indígenas no contactados porque no conocía a ninguno de ellos, acaba de informar que en el próximo mes de octubre se reiniciará la lotización petrolera de la Amazonía.

De acuerdo a Saba, julio era el mes en que se debían reiniciar las licitaciones. Pero la empresa ha estado modificando los diseños y las bases de los contratos y esperando que la situación internacional mejore para que haya una mayor participación de inversionistas.

La realidad es que la situación económica internacional está peor que nunca y los precios del barril de petróleo siguen estancados. Lo que no ha querido decir Saba es que la licitación se suspendió por la lucha indígena de los meses de mayo y junio en la Amazonía. Saba cree que ya todo está resuelto con las mesas de diálogo y que ya es tiempo de reiniciar la entrega de la Amazonía a las multinacionales petroleras como lo ha venido haciendo el gobierno de García: superponiendo los lotes a los territorios indígenas, a áreas de conservación de la biodiversidad, a la plaza de armas de Iquitos, a la fortaleza de Kuélap, a provincias y distritos.

Para los amazónicos el anuncio de Saba es una provocación. Por eso ya empiezan a hablar de un “Plan B” de resistencia pacífica. Los tambores y manguarés de una segunda resistencia empiezan a sonar a lo largo y ancho de la inmensa, hermosa Amazonía.

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