Diagnósticos contradictorios

Hace pocos días, una adolescente acudió a la Clínica Ricardo Palma para atenderse de una congestión nasal. El especialista la examinó, no le dio importancia a los síntomas y recetó medicinas para la gripe.

Por Diario La Primera | 20 enero 2009 |  752 
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Los días transcurrieron y la paciente no mejoraba; al contrario, su estado de salud empeoraba, apareció una intensa fiebre, dolor en el tórax y problemas estomacales. Los familiares se comunicaron con el médico y la llevaron a emergencia de la misma clínica. El galeno tardó, la vio, constató el estado delicado y explicó que podría ser algo viral. Los parientes pidieron una radio-grafía para tener una mayor precisión de los síntomas; el médico dio la orden para el examen y grande fue la sorpresa, ya que el resultado indicaba una neumonía en el pulmón derecho. La paciente fue internada inmediatamente y en emergencia la evaluó un primer neumólogo que coincidió con el diagnóstico y añadiendo que había abundante líquido en el pulmón derecho y se requería una ecografía. Esta prueba demostró que no había agua; sin embargo, la paciente se complicó y empezó una sudoración excesiva, una extraña tos, una peligrosa dia-rrea y estaba inapetente.

El otorrinolaringólogo mostraba pasividad y lentitud; no actuaba, ni reaccionaba. Parece que la enfermedad lo venció y no sabía cómo enfrentarla. Los familiares, en su desesperación, conversaron con el responsable de la clínica y optaron por una transferencia interna; la paciente pasó a manos de un neumólogo que respaldó el diagnóstico, conti-nuó con el tratamiento indicado, sugiriendo una tomografía y un examen de esputo. La joven adolescente seguía mal de salud, a pesar de estar internada 72 horas; entonces, los parientes decidieron otra transferencia interna y el caso pasó a otro neumólogo que observó la radiografía, el análisis del esputo y suspendió las demás pruebas. Fue a la habitación de la paciente y dijo que la joven adolescente sufría de TBC en su etapa inicial y que el tratamiento duraría seis meses. Los familiares se quedaron estáticos, no lo podían creer; fue como una bofetada.

Un pariente le preguntó si aplicaría un tratamiento para la neumonía y otro para la TBC, a lo cual el galeno res-pondió que la adolescente sólo tenía TBC. La paciente conti-nuaba con la sudoración nocturna, mantenía la tos, había fiebre alta y no se alimentaba en debida forma; sin embargo, el médico firmó el alta y la familia tuvo que pagar los altos costos de la Clínica Ricardo Palma, donde los pacientes se convierten en clientes.

Este asunto nos lleva a reflexionar sobre los diagnósticos contradictorios de los neumólogos respecto a una misma paciente que estuvo internada por cinco días, por una neumonía en el pulmón derecho y terminó con TBC.

¿Qué pasó en la Clínica Ricardo Palma?
Referencia
Propia

    Heriberto Manuel Benítez Rivas

    Heriberto Manuel Benítez Rivas

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    Columnista

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