Deudas agrarias y bancarias

Tal como era de esperar, el actual ministro de Agricultura y sus comparsas han puesto el grito en el cielo ante la digna y multipartidaria ratificación congresal de la Ley del Programa de Reestructuración de la Deuda Agraria (PREDA), sosteniendo que ésta implica “condonación”, “nueva sangría al Estado”, “fomento de la cultura de no pago” y “riesgo de quiebra para el Agrobanco”.

Por Diario La Primera | 03 oct 2008 |    

Pero, ¿recuerda Ud., amable lector, si ellos dijeron una sola palabra cuando el fujimorato sacrificó 989 millones de dólares del Tesoro Público para tratar de salvar de la quiebra fraudulenta a varios bancos privados? Aún más recientemente, ¿ha escuchado usted protestar a alguno de estos caballeritos porque los dueños de esos bancos aún no devuelven ni el 10% del auxilio estatal?

Pues bien, esa es la moral de fariseos que practican los ladinos detractores del PREDA.

Sin embargo, nuestro pueblo debe saber que este programa contempla sólo las siguientes medidas para los pequeños productores que no pudieron honrar sus deudas por imponderables hidroclimáticos e involuntarios reveses de mercado:

1) Extinción parcial de los primeros 10,000 nuevos soles de los préstamos otorgados por el Estado hasta el 31 de diciembre del 2007, siempre que el capital principal no exceda los 35,000 nuevos soles.

2) Traslado de los saldos al Agrobanco y refinanciación de éstos para ser pagados en cinco años.

Los beneficiarios de estas dos medidas son aproximadamente 48,000 productores, que deben alrededor de 300 millones de nuevos soles, por créditos –virtualmente informales– que les otorgó el Estado tras la abrupta liquidación del Banco Agrario, y

3) Asunción por el Agrobanco de las deudas de unos 4,200 productores ante el sistema financiero privado, por unos 48 millones de nuevos soles, con cargo al saldo de 15 millones de dólares existente en bonos del Programa de Rescate Financiero Agropecuario (RFA) creado en las postrimerías del fujimorato, para salvar más a los bancos que al campo. Y refinanciación de las mismas por el Agrobanco.

Esta última medida, que no le costará un céntimo al Agrobanco, está orientada a frenar el inicuo remate de tierras hipotecadas, por el no pago de deudas abusivamente infladas, como aquella resultante de un préstamo original de 10,000 nuevos soles y que en sólo cinco años se transformó en 300,000.

En consecuencia, los fariseos de ayer no tienen autoridad moral para aparecerse como muy cristianos hoy.


    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista