Desayuno noticioso

A decir por los titulares de los noticieros la vida que me espera al salir de casa es de muy mala calidad: asesinatos, violaciones, sangre en las carreteras, robos a mano armada y desarmada también, abortos, monstruos, detenciones, redadas, acusaciones, secuestros y exceptúo a las noticias deportivas (léase fútbol únicamente) y al folclore congresal porque mi hígado no aguanta tanto.

| 20 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Este desayuno mediático es bastante más consistente, hay que decirlo, cuando es ofrecido por la televisión porque allí la imagen en movimiento acompañada del relato es tan fuerte que logra activar mis niveles de empatía y termino espiando, junto al camarógrafo, a través del plástico que cubre al ahorcado en los Pantanos de Villa. En cuanto a los noticieros radiales, me parece han perdido la cualidad de dibujar, de crear atmósfera, clima, describir emocionando a través de la palabra toda esta tinta roja (¡felizmente!). La prensa, sin embargo, sí titulariza esta carta, este menú, nada apetitoso pero, en fin, este medio para mi resulta optativo: comprar o no comprar el diario, hacer como que no los veo colgados en los quioscos. Bueno, pero estoy hablando de lo que recibo desde los medios antes de salir de casa y esto, los periódicos, ya están fuera, en la calle. Entonces pienso en cuánto puede influir en mi actitud, en mi disposición, entusiasmo y ganas el desayunar acompañado de esta oferta informativa.

Ante esta programación diaria y nada original (todos los noticieros locales se parecen, al menos en este destaque de lo morboso y de la inmundicia), me queda la posibilidad de no ver, no escuchar pero y entonces ¿cómo transito el día? ¿de qué hablo el resto del día cuando todo el mundo habla de eso que yo no vi, no escuché? ¿Me tengo que resignar a no ser partícipe de la comidilla, del día a día, de lo que pasa en mi ciudad, en mi país, de todo eso de lo que la gente habla? ¿si deben o no ir presos fulano y menganita? Este es el inmenso poder de estos medios, me digo, ellos están haciendo mi realidad, si no les hago caso no existo, es como si cada vez que salgo de casa llegara por primera vez a la ciudad, me obligan a portarme como un recién llegado, como un extranjero que está de visita.

Pero bien, esa es una de las posibilidades que tengo antes de salir de casa, otra es no salir y otra más el salir a ser yo mismo parte de la noticia. Opto entonces por esta última y empiezo por enterarme de lo que quiero enterarme, leo los titulares en los diarios que me llegan bajo la puerta muy temprano y presto atención a algunas noticias que me interesan, es decir les pego una ojeada para estar enterado, cruzo información, la resumo; estoy así informándome y actualizándome, preparándome para salir a vivir mi día. Creo que esto que hago, sumado al escuchar en un par de radios algún desarrollo y análisis de lo que pasa y también a leer en internet dos o tres diarios de otros países, es que estoy creando mi propio noticiero. Compruebo entonces que cuento todavía con alguna capacidad de sobrevivencia y que soy capaz de dejar de lado el morbo e igualmente ser un ciudadano informado y sentirme así que sigo formando parte de esta ciudad que salgo a hacerla mía cada día.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista