Desarrollo y globalización en Montevideo

En estos días, en la Asamblea anual del BID en Montevideo, aparecen nuevos síntomas de la curiosa situación que se vive con la temática del desarrollo en América del Sur. Se habla cada vez más de ese tema y se dice que se lo está renovando. Pero, entre tanto, casi todos los países siguen repitiendo el viejo estilo de exportar materias primas, no logran industrializarse, y la integración soñada está estancada.

| 17 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 936 Lecturas
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Este interés es entendible ya que actualmente existe un fuerte discurso desarrollista en los países bajo gobiernos progresistas. Sus expresiones más usuales son la crítica al libre mercado, el regreso del Estado y fuertes políticas de compensación social. Aquí existen diversos énfasis. Está, por ejemplo, el “nuevo desarrollismo” brasileño, donde el gobierno interviene muy delicadamente en el mercado, mientras usa dineros públicos del BNDES para financiar a un pequeño puñado de grandes corporaciones que crecen dentro y fuera de Brasil.

También encontramos el llamado desarrollo “nacional y popular” de Argentina, mucho mas proteccionista, y sucesivamente se pueden presentar ejemplos particulares con los casos de Bolivia, Ecuador, Venezuela, y otros países.

Más allá de esta variedad, son impactantes las coincidencias y permanencias. Todos insisten en entender el desarrollo como crecimiento económico, y todos quieren aprovechar los altos precios de las materias primas.

Es justamente en estos temas donde queda en evidencia la actual desorientación en materia de desarrollo. Un buen ejemplo lo ofrece el actual secretario general de ALADI (Asociación Latino Americana de Integración), el argentino “Chacho” Álvarez, con su presentación a un seminario sobre los nuevos modelos de desarrollo, que tendrá lugar en Montevideo, aprovechando la asamblea del BID.

Álvarez dice que hay un “nuevo” desarrollo porque el crecimiento y el mercado deben estar bajo control político, y orientados a reducir la pobreza y la desigualdad. Pero no logra distinguir que esa meta se está alcanzando con una intensificación en las exportaciones de materias primas, apostando especialmente al extractivismo, y por lo tanto, repitiendo la subordinación comercial del continente a la globalización.

Se habla mucho de desarrollo, pero se discute poco sobre qué implica, qué producir, y los impactos sociales y ambientales de esas actividades. Se habla mucho del regreso del Estado, pero poco se discute sobre la nueva inversión, el endeudamiento de largo plazo o la primarización productiva. En suma, es necesario un debate sincero para ver cuánto tiene de “nuevo” este nuevo desarrollo.


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Eduardo Gudynas

Globalización con equidad