Desapariciones de embarcaciones y pescadores

Las constantes desapariciones de embarcaciones artesanales y las pérdidas de vidas de los pescadores, suceden como consecuencia del desorden que impera en un sector neurálgico para la economía de alimentación popular, pero que solo privilegia la actividad industrial harinera.

Por Diario La Primera | 18 ago 2012 |    

La denominada flota artesanal, la componen más de 16 mil embarcaciones, la gran mayoría en proceso de formalización, de tecnología simple, con poca capacidad, y deficientemente equipadas.

El incumplimiento del Acuerdo Nº 2307-354 del 11-10-2006, del Consejo Directivo de FONDEPES (Fondo de Desarrollo Pesquero), para dotarlas de radiobalizas (equipos de localización), es una de las razones principales en la desaparición de embarcaciones y vidas de cientos de pescadores. Los controles y permisos de zarpe, otorgados por las capitanías de puertos de la Marina de Guerra del Perú, demuestran también total ineficiencia, ante la masiva presencia de pequeñas embarcaciones sin documentación alguna, y carentes de las mínimas seguridades para la navegación.

Desde hace más de 20 años, las embarcaciones industriales, en constante crecimiento, violentan las primeras cinco millas marinas, reservadas a la pesca artesanal, depredando las especies para el consumo humano directo; extrayendo indiscriminadamente la anchoveta juvenil; utilizando constantemente dinamita para facilitar la captura, ocasionando el rompimiento del ciclo biológico natural, y el alejamiento masivo de las aves guaneras. Ante tal situación, las frágiles embarcaciones artesanales, se arriesgan a incursionar más allá de las 100 millas, en la búsqueda de especies selectas, sin las precauciones debidas. Nuestras autoridades permiten pues, el absurdo, de que las grandes embarcaciones industriales, dotadas de equipos y seguridades, pesquen en las cercanías de la costa; mientras las más pequeñas y débiles, deben lidiar en zonas de gran peligro.

El FONDEPES, creado a mediados de los años 80, con el nombre de FONRESTE (Fondo de Reactivación Pesquera), inició sus actividades con el aporte económico, de un porcentaje del 10% de los impuestos a las exportaciones de harina, derogado luego en los años 90; que permitieron la construcción de 600 embarcaciones artesanales; la obtención de motores, redes, etc.; la facilitación de empréstitos económicos; el refuerzo en la construcción de más de una veintena de muelles, revestidos de plantas productoras de hielo y cámaras de refrigeración. Acciones que permitieron incrementar la pesca artesanal, abasteciéndose de pescado a EPSEP (Empresa de Servicios Pesqueros), con especies como jurel, caballa y merluza, que se comercializaban a nivel nacional, a través de miles de pequeños comerciantes, a precios accesibles de S/. 1.00 el kilo, en casetas de la fenecida EPSEP.

Lamentablemente, el desconocimiento e incapacidad de las autoridades en los últimos años, han provocado la mayor crisis en la historia de la pesquería, obligándonos a importar pescado; y ocasionando, seguramente por ignorancia patente, la muerte de arrojados pescadores, dejando en la orfandad y desamparo a sus familias, a quienes nadie indemniza ni asiste. No es un despropósito pues, pensar que las especies marinas que llegan a nuestras mesas populares, son el resultado de un verdadero sacrificio humano.

    Juan Rebaza Carpio

    Juan Rebaza Carpio

    Mirando al mar