Derechos Humanos

Para las organizaciones del llamado movimiento de derechos humanos que han tomado distancia de la carta de Aprodeh al Parlamento Europeo, la “equivocación” de Soberón y los suyos, no está en la frase de que el MRTA no existe desde hace diez años, que nadie podría seriamente discutir, salvo Mauricio Mulder, sino en la posibilidad de que esa opinión pueda interpretarse como una manera de favorecer al grupo subversivo.

| 04 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 604 Lecturas
604

Más o menos que no importa el absurdo de querer convertir el tema en el único punto de interés peruano sobre la resolución para la Cumbre de los presidentes de Europa y América Latina. Si quieren hacerlo, que lo hagan. Servirá para que recordemos que nadie debe tratar de volver a hacer lo que éstos hicieron. Y ya veremos si esto trae algunas consecuencias internas respecto a la situación de los bolivarianos u otros casos, con un gobierno que pretexta terrorismo para reprimir a la gente (¿)

Algunos han escrito al respecto que el MRTA ha sido, es y será terrorista, no importa si existe o no, y cualquiera que sea la opinión actual de sus líderes sobre el proceso que vivieron en los 80 y 90. Lo que plantea el caso de los grupos subversivos de otros países que se han reintegrado a la vida política luego de procesos de negociación, en algunos casos en responsabilidades de gobierno, ¿siguen siendo terroristas en el sentido que se le da a esa palabra actualmente?, ¿sí o no? Uno podría entender que el MRTA merece todo desprecio porque fue derrotado y no forma parte de la discusión actual, que es lo que permite que algunos comentaristas lo tomen en paquete con Sendero Luminoso: ellos iniciaron la guerra (aunque sus primeras acciones fueron en 1987) y fueron responsables del mayor número de muertes (aunque la CVR les asigne menos del 5% de las bajas).

No hay que olvidar que el caso Roque Gonzales se arma sobre el supuesto que como fue condenado una vez en relación al MRTA, se le puede volver a detener con el cargo de lo que era antes, y no de lo que es hoy. Y peor aún, que otras personas también se hacen terroristas por haber viajado o haberse sonreído con él, como le ocurre a Melissa Patiño y cinco mujeres más, a las que la Policía y su vocero “La Ventana de la Dircote” que se emite cada lunes, no le han podido probar nada más.

En privado varios dirigentes de las organizaciones de derechos humanos se han quejado que Aprodeh ha puesto en riesgo ni más ni menos que el juicio a Fujimori. Lo que equivale a imaginar este proceso como un reflejo de lo que hacemos fuera de él, es decir si nos mantenemos en el justo medio y evitamos hablar de más. Pero eso es ofensivo para los jueces que, si no se dejan influir por el factor político (el gobierno busca salvar al ex dictador), tendrán que sopesar la evidencia de los crímenes, los autores y las líneas de mando que comprometen directamente a Fujimori.

Lo esencial es que en torno a la iniciativa del gobierno ante el Parlamento Europeo y la carta de Aprodeh, lo que hemos aprendido es que en nuestro país todavía hay muchos que creen que no estamos preparados para hablar con la verdad en temas delicados como el balance de la guerra interna.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Raúl Wiener

POLITIKA

Analista