Delirio generalizado

Escucho, veo y leo permanentemente solicitudes con ribetes de delirio de muchas tiendas políticas que presentarán candidatos a la justa electoral para la alcaldía de Lima y también a solitarios observadores del quehacer nacional, con respecto a lo que se debe y lo que no se debe hacer con la espantosa herencia que muy pronto nos legará Castañeda en materia de tránsito y seguridad vial en la gran Lima.

Por Diario La Primera | 14 jul 2010 |    

A gritos Lima necesita un Metro leo por ahí, más trenes eléctricos escucho por allá, creación de más corredores viales, etc, etc, pero si debemos escuchar con atención quien nos dice que se va a convocar a un equipo de ingenieros en tráfico, nacionales o extranjeros, igual los necesitamos urgentemente, para que rediseñen toda la vialidad de lima, sus avenidas y grandes vías de esta ya mega ciudad. Hasta ahora no sabemos como quedarán las finanzas de la comuna, el nivel de endeudamiento es altísimo, con mucho secretismo y escasa información, por no decir, falta total de transparencia con la que se manejan estas finanzas, es difícil saberlo a ciencia cierta, pero de lo que no nos cabe la menor duda, es que los espacios para maniobrar en este aspecto de la nueva administración que se instalará en breve, no tendrá mucha autonomía, con lo cual las mega inversiones o las mega deudas no se podrán obtener y pienso también que no es tan necesario en lo inmediato. Vías tenemos, avenidas tenemos, pero lo que también tenemos son muchos vehículos dando vueltas a toda hora, sin ton si son. Soy totalmente conciente que es uno de los colchones sociales de refugio por la enorme falta de empleo productivo en nuestra patria, pero lo que tenemos es un transporte urbano calamitoso, en estado de coma profundo que debemos cambiar totalmente. Por ejemplo, en este aspecto se debería contar con técnicos capaces de remontar este mal llamado sistema de transporte urbano, en el menor tiempo posible, con eficacia, con mucha autoridad, sin retrocesos y ni qué decir con la mayor honradez. Hasta mañana.

    Federico Battifora