Déjelo así nomás

La calidad entendida como superioridad y excelencia es el factor determinante en los mercados internacionales. Es decir se compra lo mejor. Calidad es hacer las cosas bien y a la primera.

| 01 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 608 Lecturas
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Es frecuentemente alabado el ingenio de nosotros, los peruanos, por sacarle la vuelta a la tecnología, me refiero a la que viene de afuera, a la que hacen ellos, los otros, los del primer mundo. La rapidez con la que nos hacemos de lo básico de una tecnología y la modificamos o le añadimos algún elemento que la hace funcionar de otra manera, más rápido, con menos gasto, es lo que definimos como criollada y la que muchas veces aplaudimos, tal vez por nuestra sed de triunfos, porque así sentimos que le hemos ganado a los grandazos.

Es esta criollada la que nos hace aceptar las cosas así nomás, no ser exigentes, obligarnos a contentarnos con un poco de algo o con algo hecho a medias, sin acabar, sin pulir. Déjelo así nomás maestro, le decimos al carpintero cuando nos entrega unas sillas que no tienen el barniz parejo, es decir que no pasaron el control de calidad, quizás las recibimos así nomás porque corremos el riesgo de no recibir nada. Cómo la chica que recoge de la modista la falda comprometida para un viernes a las seis y se la lleva así nomás porque ni está terminada ni está como ella la pidió.

“Complacerme es muy sencillo, me contento con lo mejor”, dijo Sir Winston Churchill alguna vez. Si hubiera vivido entre nosotros quizás la frase no hubiese resultado tan célebre que digamos.

Estuve dictando un taller en una empresa que una semana atrás había inaugurado unas hermosas e inmensas oficinas, todavía quedaban rastros de arreglos florales y cintas en las puertas atestiguando la novedad. Sentado en una carpeta del salón donde estaba trabajando observé los tornillos que aseguraban un panel de conexiones electrónicas, muy moderno todo, los tornillos con la muesca dañada no estaban alineados a lo largo de la carpeta, es decir estaban puestos de cualquier manera, así nomás. Carpetas hechas aquí, por nosotros los criollos. Carpetas que no se pueden exportar, pero que sí sirven para consumo interno, ya que entre nosotros no necesariamente nos contentamos con lo mejor.

Muchos de los que se encargan en las empresas del control de calidad son, la más de las veces, gentes que no comprueban la exigencia en su diario caminar, viven experiencias como las del carpintero, la modista, el panadero y otros que les entregan los productos mañana, tarde o nunca y que ellos los tienen que recibir a la vez que usan el déjelo así nomás o así no más me lo llevo maestrito.

Que si hay productos y servicios dignos de exportación y de altísima calidad, que duda cabe, sin embargo no es lo común entre nosotros, parece ser que no chorrearan los buenos ejemplos y nos contagiaran para volvernos exigentes en nuestro día a día. Es como si viviéramos una doble vida, trabajando con calidad y viviendo de cualquier manera.

La calidad debe empezar por casa, es decir por nosotros, a partir de nosotros. Acostumbrarnos a hacer las cosas, todas las cosas, de la mejor manera, ser cada vez más exigentes, preocuparnos por conocer las cualidades que buscamos o que esperamos de un producto o un servicio, es que iremos dejando atrás el déjelo así nomás.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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