De Leysi Suárez a Lady Godiva

Lo que no se ha entendido en todo esto de una modelo sentándose calata sobre la bandera peruana es eso de la globalización.

Por Diario La Primera | 24 jul 2008 |    

O sea que sí nos debe ofender que la tal Leysi Suárez ponga el trasero sobre la bandera de la que es súbdita, pero no nos debe ni siquiera mover un pelo que toda la economía se haya vuelto extranjera, en general, y chilena, en particular.

Un poco de coherencia, please.

¿No es que ya no hay fronteras –como dice Vargas Llosa-, ni nacionalismos?

¿No es que hemos dejado de ser tribus endogámicas y apostamos ahora al comercio mundial, con la OMC (Organización Mundial de Comercio) de Basílica?

Pues bien, si ya no hay países sino telecés, ¿por qué debería haber banderas sagradas, símbolos patrios, marcas antiguas de los estados-nación en trance de desaparecer?

Es curioso que una tal Leysi Suárez, que parece una modelo para el “antes” de un método de adelgazamiento, haya puesto en ridículo la tesis del ultraliberalismo sin patria ni bandera.

¿O sea que sí hay patria y sí bandera, doctor Flores Aráoz?

Y entonces, ¿por qué arriamos la bandera de las empresas que otros sí reservan para sus estados (el cobre de CODELCO, el petróleo de ENAP, la capacidad exploratoria de PETROBRAS)? ¿Y por qué ni el aeropuerto llamado graciosamente Jorge Chávez es peruano sino que está en manos de un consorcio internacional tramposo?

Y ya que estamos en esto, ¿serán peruanos los que celebraron el cierre de “la línea de bandera”, paso previo al dominio chileno del cielo comercial del Perú? Y ya dispuestos a provocar, ¿no nos da vergüenza decir que son peruanísimos los Carlos Torres Caro y los Gustavo Espinoza?

Lo que la editora de la revista que publicó las fotos de Leysi Suárez debería explicar es si su crítica a la globalización va a quedar allí o si estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo partido, decididamente venido de la farándula.

Porque aun cuando la señorita Daisy Ontaneda –la editora en cuestión- no lo haya querido, es inevitable comparar a Leysi Suárez con Lady Godiva.

Como todos sabemos, Lady Godiva también se montó desnuda sobre un caballo. No lo hizo, claro, para una sesión fotográfica de horrendo gusto sino porque así pudo convencer a su marido, Sir Leofric, señor de Coventry y conde de Chester, a que rebajara los impuestos.

Por eso es que detrás de la imagen pintada por el inglés John Collier en 1898 –una Lady Godiva adorable, desnuda y con la cabeza gacha, montada sobre un caballo blanco- hay siempre un mensaje de rebeldía y de triunfo popular. Y lo cierto es que esta mujer del siglo XI logró pasear desnuda sin ser vista, dado que el pueblo de Coventry, avisado, cerró puertas y ventanas para que nadie se asomara a verla. Y el señor de Coventry tuvo que rebajar las tasas y las exacciones.

Por lo tanto, es lícito preguntarnos si esta señorita Leysi Suárez, cuyo nombre real es Lacey Zamudio, ha querido poner la pica en Flandes con un desnudo mensaje dirigido al ministro de Economía. Porque eso de que los símbolos patrios han sido vejados –como sostiene el ministro de Defensa que representa a un ejército en ruinas que no podría defender ninguna soberanía- suena peor y más cínico que cualquier frase de Alberto Fujimori, ese japonés que nos gobernó a patadas con el aplauso de millones de “perguanos”.

El problema no es que alguien se siente sobre la bandera. El problema es en qué trapo escenográfico han convertido los que nos gobiernan la bandera que alguna vez inspirara tanto respeto.


    César Hildebrandt

    César Hildebrandt

    Opinión

    Columnista