De Herodes a Pilatos

Se va cerrando el 2008, año de contrastes. Año de las cumbres. El 3 de enero el barril de petróleo alcanzó los US$ 100; en julio alcanzó los US$ 147; cerrando el año por debajo de US$ 40. En los Estados Unidos, en su pico, el galón de gasolina de alto octanaje llegó a los US$ 4.30 y hoy está debajo de US$ 1.90.

Por Diario La Primera | 31 dic 2008 |    

Los altos precios de los minerales y la estabilidad alcanzada nos hicieron pensar que el PBI crecería cercano al 9% por año y el consumo de energía eléctrica por encima del 10%. El Perú se presentaba ante la nueva inversión como un país con energía abundante, limpia y barata. Este fue uno de sus atractivos. La fachada del Ministerio de Energía y Minas (MEM) lucía un gran letrero promocional del consumo de gas.

Al cerrar el año, se diluye el optimismo y se va imponiendo el realismo. El desplome de los precios internacionales de los minerales implicará recibir mucho menos por impuesto a la renta y reducir sustancialmente el canon. Inversiones que con precios altos eran atractivas y financiables, ya no lo son más. Peor: conseguir financiamiento se irá tornando muy difícil.

Para la exploración de hidrocarburos, la situación no es diferente; con el barril por debajo de US$ 40, la selva pierde atractivo exploratorio y la mayor recuperación en el zócalo se torna inviable. Aquel hallazgo de 1998 en la selva norte, “redescubierto” el 2006 y anunciado como aquel que nos convertiría en exportadores de petróleo, se aleja. El bajo precio trae el perjuicio de desalentar inversiones y niega el beneficio de una equitativa reducción de precios al consumidor.

La falta de una cartera de proyectos es el Talón de Aquiles de la inversión pública. Contamos generalmente sólo con ideas vagas, que no se pueden materializar en obras sin antes haber pasado por estudios detallados y contar con una ingeniería previamente desarrollada. Por eso las carreteras nos cuestan el doble. Si en vez de gastar S/. 3,500 millones durante 2 años para subsidiar precios de combustibles con ínfimo efecto real, hubiésemos acondicionado la refinería de Talara para procesar el crudo pesado que producimos y reducir el contenido de azufre de sus productos a lo normado, hubiésemos sacado mucho mayor provecho.

El subsector eléctrico cierra el año en situación de que la demanda ya superó la capacidad instalada en generación y transmisión. La crisis no se enfrentó oportunamente. Se prefirió negarla y deformar las reglas de juego para eludir incrementar los precios, cuando se pudo hacer. Luego de la caída de precios internacionales del petróleo se ha dado giros de 180º en medidas que, curiosamente, van destinadas a incrementar las tarifas. Con el artículo 1.2 del D.U. 049-2008, el MEM toma para si una facultad regulatoria que corresponde a Osinergmin. Traslada al ente político una atribución del ente técnico.

Se requiere asegurar la continuidad de los proyectos en marcha. Creyendo que sólo existía una restricción temporal en la capacidad de transporte de gas, varios de los proyectos eléctricos en base a gas avanzaron hasta compromiso y compra de equipos. Pueden abortar porque, al pedir gas de Camisea, reciben como respuesta que lo que existe ya está comprometido y que hay que esperar resultados de nuevas exploraciones (hasta sabe Dios cuándo).

Hasta 620 MMPC/D (léase “millones de pies cúbicos por día”), que es más que lo destinado al mercado interno, figuran comprometidos para la exportación. Documentos que por transparencia la CFE (el Electroperú de México) hizo públicos, señalan que en los primeros años consumirán mucho menos. Ateniéndose a los rumores (como esos que circulaban antes que un vídeo acabase con un régimen el año 2000) y atando cabos, se deduce que a quienes piden usar localmente remanentes de la cuota exportable se les indica que ya todo está vendido. Al acudir al comprador de la cuota, se les responde que sólo cuenta con gas licuefactado; que pongan su planta regasificadora. Es como ir de Herodes a Pilatos.

Surgen varias interrogantes: ¿Irían los excedentes más al sur del Perú, mientras en el Perú falte gas? En desmedro de poder transportar gas destinado al mercado interno por el tramo de Selva del gasoducto de TGP, gasoducto que el contrato del lote 88 todavía hoy se reserva para si (cláusula 9.6) como de uso exclusivo ¿se transportará gas del Lote 56, destinado a la exportación?. ¿Es esa la verdadera razón para negar gas al mercado interno? La Ley establece que el mercado interno tiene preferencia ¿Cuál es el mecanismo para hacer respetar la ley? ¿Lo impide algo? ¿Será viable que el Perú sea simultáneamente exportador e importador de gas, vendiendo su gas a - por ejemplo - US$ 2 por millón de BTU y pagando por igual cantidad importada US$ 12? ¿Lo aceptaría el gobierno en turno? ¿Lo toleraría la población? ¿Surgirá algún “Frente Cívico de Defensa”, como cuando La Brea y Pariñas? ¿Habrá rendición de cuentas?


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista