De agrarista a latifundista

A algunos mal pensados se les ha dado por decir que entre los dueños de Gloria S.A. y Alan García hay algo más que una bella amistad y que el actual presidente ya es, a estas alturas, un socio importante del primer conglomerado azucarero-lechero-alimentario del país, a través de una de esas testas que se prestan para estas funciones.

Por Diario La Primera | 14 jul 2010 |    

Otros agregan que eso se repite en Piura, con la concesión a la Maple Etanol de la tierra de la margen izquierda del río Chira y de toda el agua del río, gracias por supuesto a los decretos del gobierno nacional y regional, ambos en manos del APRA. Aquí se dice directamente que el testaferro es Ricardo Vega Llona, también amigo presidencial que hasta hace poco andaba quebrado y perseguido por sus deudas y ahora integra poderosos directorios.

Hay otras historias que conectan a García y su entorno más cercano con decisiones sobre la propiedad de la tierra en las zonas en que las obras de irrigación han incorporado cantidades de hectáreas que son disputadas entre campesinos y empresas privadas. Precisamente de eso trataba la denuncia de los agricultores de San Pedro de Lloc contra Alan Simón García Nores, señalado como promotor de una falsa venta de tierras en ese distrito. El periodista Efraín Rúa de LA PRIMERA ya fue condenado en varias instancias por informar este asunto, ya que a criterio de los jueces referirse a los actos del vástago presidencial es un atentado contra el Estado.

Pero el dato que aquí interesa es que el ex agrarista y pro comunero de los años 80, podría estarse convirtiendo en un importante terrateniente, pero de tipo moderno, que quiere decir sembrar no para comer sino para exportar, acaparar la tierra escasa y el agua con ayuda estatal, operar con representantes en los directorios y juntas de accionistas para que pasen a cobrar la renta; y todo esto explicaría su categórica respuesta indicando que no debe haber límites de propiedad de la tierra, porque lo importante es si se produce más. O sea que si toda la tierra cultivable del país estuviera en una sola mano, y hubiera un mejor PBI agrario, aunque éste sea un solo producto para el exterior, estaríamos felices y no habría de qué protestar.

Ciertamente que con esta posición se marca una diferencia más entre el presidente y el Tío George. Y no faltan otros mal pensados que creen que a Del Castillo poco le interesa el destino agrario, sino frenar la angurria de García, que no comparte, y que deja a un lado a sus compañeros en problemas. No estoy todavía en condiciones de confirmar o desmentir estas versiones, pero las anoto porque sirven para meditar. Lo que sí está fuera de duda es que la tierra agrícola es limitable, aquí y en cualquier parte del mundo, y que la coartada de la CONFIEP de que esto afecta el “libre mercado” no es sino la confirmación que son los grandes intereses los que dominan los gremios empresariales, ya que tan propietarios deberían ser considerados los grandes, los medianos y los pequeños.

Es ridículo que se diga que se debe controlar la posición dominante y no el tamaño de la propiedad, cuando la dominancia se ejerce a través de la fuerza del latifundio. Claro que tan latifundio son las 60 mil hectáreas de Gloria, como los 40 mil de límite que propone Del Castillo. Pero el punto es que ya empezó la discusión y están saliendo a luz los intereses que están en juego.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista