‘Darth Nakazaki’

Uno puede ser ‘abogado del diablo’ pero esto ya es una exageración. Si Nakazaki tiene a las siguientes ‘joyitas’ como clientes podría defender al propio Belcebú y no pasa nada. En el juicio de Fujimori en la Dinoes, el abogado –o su Estudio, da igual– tiene a cargo la defensa del ex presidente y la de sus testigos claves en un mismo caso; o sea Salazar Monroe y Hermoza Ríos jamás acusarán a ‘Fuji’ porque los tres tienen idéntica defensa, acaso su máxima seguridad de ‘armonía procesal’. ¡Por el momento amoroso más trascendental de la Montenegro! él defendería hasta al robot más asesino, dando boucher como si nada con tal que sea de la Sony ¿Y la dignidad? ¿Y la reputación? Lo deja seguramente en un cartucho USB. ¿Nakazaki no sería la retórica astuta de la defensa de su billete? En sus manos ajusta todos los procesos ‘gordos’ que hasta los nudillos se le hinchan porque los pelea en ‘Vale Todo’ contra mis causitas Muñiz- Ramírez, De La Puente Abogados, tan misios ellos ¿No tendrá pesadillas en las noches con el ogro de la impopularidad, en su alegato compulsivo del tamaño de un ‘hobbit’? Por este inmenso problema deontológico, la vida lo puede volver un ‘Naka-Rati’: sus clientes envueltos en un mismo caso, sin querer, lo acusan. Cuando uno está podrido por dentro, va a todos lados oliendo mal. Le puede pasar. Si es así el rostro podría llenarse de protuberancias como una bolsa de lego y ni siquiera un paño perfumado de la musa -en horrísono instante de ésta, claro está- lo libraría de los achaques del imperio del mal. Para la protección facial, le sugiero que se ponga el casco de ‘Darth Vader’, justo antes de entrar al Colegio de Abogados de Lima.

Por Diario La Primera | 22 jul 2008 |    

 


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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