Cusco Insondable

Toda peruana o peruano debería ir por lo menos una vez al Cusco, ésta sí sería una política pública inclusiva, histórica y poética y, quizá por ello, utópica. Digo esto con el debido respeto y admiración a los otros lugares del territorio peruano como Arequipa, Cajamarca, Trujillo, y no sigo para no tener que consignar a todos los departamentos del país. La cuestión es que visitar el Cusco es caro, por eso digo, aunque sea hacerlo una sola vez en la vida.

| 13 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Se le atribuye a Abraham Valdelomar haber dicho que el Perú era Lima, que Lima era el jirón de la Unión, que el jirón de la Unión el Palais Concert y que el Palais Concert era él. No me atrevo a decir que el Perú es Cusco y que el Cusco es Machu Picchu, aunque visitarlo -me corrijo- digo mejor, peregrinar hacia él, sea la experiencia estética y espiritual más sublime del planeta; pero sí me animo a decir, que Machu Picchu es el lugar de contemplación e introspección humana sin parangón alguno.

Machu Picchu, patrimonio cultural de la humanidad, es monitoreado por Unesco para prender las alarmas si acaso corre peligro por causa natural o humana, entre ellas, la carga de visitantes que puede soportar por unidad de tiempo sin deteriorarse y sobrevivir por lo menos hasta el final del tercer milenio de nuestra era.

Felizmente, Machu Picchu es parte de la arquitectura Inca y no una singularidad, sigue las mismas causas formantes de otros asentamientos Incas: (1) los criterios de ubicación que funden el paisaje con el monumento, (2) el respeto al patrón natural del sitio cuyas vistas y afloramientos rocosos guiarán la forma urbana y arquitectónica, (3) la cantería escultórica que talla la piedra por el placer de tallar, (4) la poética hidráulica en versión pétrea.

Estas consideraciones me llevan a recomendarles dos sitios cercanos al Cusco, poco visitados y que contienen la misma poética urbana y arquitectónica desplegada en Machu Picchu, me refiero a Tipón en Oropeza y a Juchuy Qosqo frente a Calca.

Tipón está a no más de 40 minutos en auto del Cusco. Tipón celebra el agua como ningún otro asentamiento Inca; es más, Tipón es el gesto del agua en la piedra. La piedra la toma arriba de un ojo de agua, la prepara en cuatro canales esculpidos en una gran altar y la conduce por fuentes ceremoniales aguas abajo y de paso riega andenes, seguramente destinados a cultivos rituales.

Juchuy Qosqo está frente a Calca. Para llegar al sitio se asciende por una carretera de espanto que nos recuerda la subida a Machu Picchu, pero que bien vale la pena asumir el riesgo para alcanzar esa atalaya urbana, canteada en piedras rojizas combinadas con barro y vivir el paisaje de un mundo primordial que nos confirma que en el urbanismo Inca, era más importante ver que estar.

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Javier Sota Nadal

Opinión

Arquitecto