Cucufatos y política

En diciembre de 1998 un grupo de jóvenes que conformaban el colectivo “Aguaitones”, en coordinación con la municipalidad de Miraflores, pintaron un mural en la Bajada Balta por el 50 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Esos años eran, como se sabe, difíciles. El mural fue borrado por el propio municipio en enero de 1999 por presiones de militares y fujimoristas.

| 28 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
Cucufatos y política
ACTIVISMO CONSERVADOR

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Creo que no estamos únicamente frente a un caso de censura sino sobre todo a una ofensiva abiertamente conservadora y fascista con claros objetivos políticos. Por ello, no se trata de defender solo principios (la tolerancia) y condenar la censura, al margen de la política, se trata también de enfrentarlos políticamente y decir cuáles son sus objetivos.
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Hoy, luego de más de 20 años y en un contexto democrático, enfrentamos una situación más o menos similar. La exposición en Villa El Salvador “20 años de la historia en el Perú”, donde se mostraban imágenes de esos años, fue censurada de manera parcial por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Es probable que lo sucedido en VES se deba a la actitud timorata del alcalde de ese distrito y de un burócrata del ministerio de Justicia ante la presión ejercida por una excongresista fujimorista.

Pero estas censuras por razones políticas no son las únicas que ocurren en el país. Otro suceso, también enmarcado en el ámbito cultural, ha ocurrido en Miraflores. Luis Lama, director de la sala Miró Quesada, propiedad de la municipalidad de Miraflores, fue despedido por el alcalde luego de las presiones y protestas de un grupo de católicos que buscaban clausurar la exposición de Cristina Planas titulada “Así sea”. Para estos católicos la exposición de Planas era “grotesca”, “obscena” y ultrajaba “en lo más profundo la sensibilidad de todos los cristianos, sobre todo de los católicos”.

Sin embargo, este último caso es mucho más grave ya que no se trata solamente de la acción de algunas personas ofendidas ni de “mil cucufatos” escandalizados, como se ha dicho, por los cuerpos desnudos de las imágenes religiosas que exponía Planas sino más bien de una organización bien montada que lleva por nombre “Tradición y Acción por un Perú Mayor” que es un grupo de fachada de otra organización internacional más conocida como “Tradición, Familia y Propiedad” fundada hace muchos años por el brasileño, llamado el “Cruzado del siglo XX”, Plinio Corrêa de Olivera.

Esta organización, como señala uno de sus documentos de enero de 2007, actúa “sobre la opinión pública en el campo cívico-cultural…alertando en especial contra las nuevas formas incruentas y solapadas de ofensiva revolucionaria. Estas convergen hoy en día en la llamada revolución cultural neo-marxista, sucesora del comunismo, la cual, induciendo a una corrupción general de las costumbres, pretende arrastrar al Perú y al mundo hacia el caos social completo…”

Entonces, no estamos solamente ante un grupo de “cucufatos” sino ante una organización anticomunista internacional, fundamentalista y fascista que considera, por ejemplo, que el Plan de Salud promovido por el presidente Obama es “socialista”.

Por otro lado, no es la primera vez que este grupo actúa de esta manera. En enero de 2008 realizaron una campaña similar contra otra exposición de Cristina Planas presentada en un local del municipio de San Isidro. En aquella oportunidad emplearon la misma táctica, el envío de cartas con lenguaje similar: “¡Realmente cuesta creer que haya mentes tan desvariadas, que puedan llegar, en nombre del “arte”, a afrentar de esa manera la dignidad de nuestros santos y la fe de nuestro pueblo!”.

También lograron que en Cusco, en febrero de 2007, no se realizara una exposición sobre budismo en el Convento de Santo Domingo porque dicha exposición convertía “el histórico convento cusqueño en un foco de propaganda de una falsa creencia” (Comunicado del 27/02/07).

El asunto no queda ahí. Frente al llamado “Baguazo”, en el 2009, en un comunicado publicado en Correo (por algo será) afirmaron que “El Perú [estaba] en la línea de la neo-revolución seudo-indígena”. En julio del año pasado, acusaron a la alcaldesa Susana Villarán de “transformar a la ciudad de Pizarro en ¡una Sodoma legal!” por su propuesta de impedir la discriminación a los homosexuales.

Y, en julio de este año, en otro comunicado (24/07/12), apoyaron el golpe de Estado en Paraguay “frente a las maniobras de los gobiernos izquierdistas de Argentina, Brasil y Venezuela…”. Y, un mes antes, saludaban las sanciones que el cardenal Cipriani aplicó al sacerdote Gastón Garatea.

Agrego dos hechos que deben llamarnos la atención. El primero es el comunicado de este grupo antes de la segunda vuelta presidencial (24/05/11) donde proponen votar contra Ollanta Humala: “Votar contra el marxismo, un deber de conciencia”.

El segundo fue el foro “Elige la vida”, realizado el 24 de marzo del año pasado en Lima, en el que consiguieron el compromiso de 18 candidatos al Congreso y al Parlamento Andino “a ser consecuentes con la Constitución, es decir, a respetar la vida desde su concepción” y “a defender y promover la familia natural entendida como la unión entre hombre y mujer”. Asimismo a “rechazar todo proyecto de ley que acepte o suponga cualquier tipo de práctica abortiva” y a “denunciar públicamente a organizaciones o personas que reciban dinero foráneo para impulsar acciones contra la vida y la familia”.

Aquí, algunos nombres de los firmantes: Humberto Lay, Javier Bedoya, Luis Galarreta, Rafael Rey, Fausto Alvarado, Fabiola Morales, Gustavo Pacheco, Víctor Robles Sosa, entre otros. Si bien respeto estas opiniones, aunque no las comparta, sí quiero llamar la atención respecto a que este grupo de supuestos “cucufatos” desde hace años viene haciendo política activa en el país que involucra a personas y partidos.

Creo que no estamos únicamente frente a un caso de censura sino sobre todo a una ofensiva abiertamente conservadora y fascista con claros objetivos políticos. Por ello, no se trata de defender solo principios (la tolerancia) y condenar la censura, al margen de la política, se trata también de enfrentarlos políticamente y decir cuáles son sus objetivos.

A las personas que puedan pensar que exagero y que le doy demasiada importancia a un pequeño y exótico grupo de “cucufatos”, las invito a leer el extraordinario libro de Wendy Kaminer Durmiendo con los extraterrestres. El auge del irracionalismo y los peligros de la devoción (1999, Alba Editores) en el que Kaminer da cuenta de cómo estos movimientos religiosos fundamentalistas que comenzaron a actuar de manera abierta a inicios de la década de los 70 del siglo pasado en EEUU, con el paso de los años se convirtieron en un movimiento político de masas y base de un proyecto abiertamente reaccionario y guerrerista.

Hace unos días un senador republicano de ese país, que integra uno de estos grupos, afirmó que cuando una mujer es violada y queda embarazada debemos pensar que es una “gracia de Dios”. Un verdadero disparate. También en esos mismos días una mujer negra fue quemada viva presumiblemente por activistas racistas del KKK.

El problema es que algunas veces tanto esos disparates como esas actitudes criminales, como sucede en el país del norte, son apoyados por millones de personas. Eso debemos impedir en nuestro país si queremos vivir en democracia y en un Estado laico.


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Alberto Adrianzén M.

Disonancias

Parlamentario Andino

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