Cuando se pregunta al presidente

Dice Jorge Ramos, de Univisión, que la falta de una respuesta categórica y el enojo del presidente Humala cuando le insistió sobre el tema de la reelección ha sembrado “la duda entre muchos peruanos de que, eventualmente, él buscaría cambiar la Constitución para reelegirse o que promovería, desde el gobierno, la candidatura de su esposa, Nadine Heredia, para el 2016” (“Cuando no responde un presidente”, Perú 21, 23.09.11).

| 25 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.5k Lecturas
1593

Pero en la misma nota Ramos recuerda que en 1998, entrevistó a Chávez y le preguntó sobre el asunto de la reelección, a lo que el venezolano le contestó que entregaría el poder en cinco años o menos. O sea, según sus propias palabras, lo engañó (aunque lo que hizo fue una reforma constitucional y convocó a nuevas elecciones en dos años). Pero, en fin, si lo podían volver a engañar, ¿por qué estaba tan obsesionado en sacar una respuesta similar de Humala?

Siendo evidente que estaba haciendo un paralelo sobre los dos presidentes a partir de la matriz de que todos los gobiernos de izquierda en América Latina son en el fondo chavistas y reeleccionistas, que es lo que explica el tono áspero y confrontacional de las preguntas, es claro que tampoco una negación del tipo de las que Ollanta hizo tantas veces durante la campaña y después de elegido, o la que reiteró en las redes sociales, hubiera acabado con las “dudas”.

El punto es, por lo tanto, que Ramos ha conseguido el papel de héroe porque hizo tambalear a un futuro tirano, y por ser aplaudido por la prensa que se produce en Miami y otras locaciones en Estados Unidos, y que por supuesto jamás lo censura en tanto cumpla con su misión de apuntalar las políticas de Washington hacia el sur del continente, y el eco del aplauso se ha sentido en la prensa local no menos miamense que sus amigos en Norteamérica.

A Ramos habría que preguntarle si alguna vez puso en problemas a algún presidente o alta autoridad de Estados Unidos frente a sus interminables intervenciones en diversas partes del mundo. Más modestamente un peruano podría interrogarlo si alguna vez acorraló a Fujimori en el tiempo que era presidente y visitaba Estados Unidos con sus hijos (que los llevaba a Disneylandia en avión oficial, sin mucho escándalo) y le preguntó sobre sus dos reelecciones y sus cambios en la Constitución. O a Menen de Argentina o a Cardoso de Brasil, dos ilustres reeleccionistas.

Porque parece que para cierta prensa el tema de la reelección es un tema de “izquierda”; y para modelo ahí está el caso de Honduras, con un presidente de centroderecha que decide su ingreso al bloque liderado por Venezuela y consultar sobre la opinión de los hondureños acerca de un eventual cambio de Constitución, que se leyó de inmediato como reelección y dio pie a un golpe de Estado. Es decir la materia con la que juega Ramos no es cualquiera; y es por eso, además, que le mete el aderezo de Nadine que no está en sus preguntas, pero le sirve para insistir que si Humala quiere que lo traten bien que abdique claramente a todas las opciones que impliquen continuidad por la vía electoral.

En realidad cuando Ramos menciona las “dudas” que quedan después de su entrevista, se refiere a las desconfianzas que siempre van a existir de parte de los que sienten que los cambios que ocurren en el subcontinente son accidentes temporales en la tendencia natural de las derechas de ejercer el poder. Entonces preguntar y repreguntar sobre la reelección es como decir: ¿ya te vas a ir?


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Raúl Wiener

POLITIKA

Analista