¿Cuán nuestras fueron las Fiestas Patrias?

El menú especial para “nuestras felices Fiestas Patrias” incluyó una misa y el “Tedeum” en la catedral y el discurso del presidente García en la mañana del 28 y el plato fuerte del desfile militar el 29. Después, chau vacaciones, perdón chau a “nuestras felices Fiestas Patrias”.

Por Diario La Primera | 31 jul 2010 |    

Para unos cuantos escogidos dentro del Perú oficial, me refiero al valle de las vanidades, está reservada la misa especial con las cámaras de televisión y la palabra del Arzobispo, “pastor” Opus Dei, de la religión oficial, “única y verdadera” del Estado criollo. Por su ausencia brilla el pueblo en ese “Tedeum” donde no es admitido ni un solo mendigo para la foto. Al pueblo, “rebaño del Señor”, le recuerda su obediencia y resignación para aceptar su santa voluntad. Como siempre, le pide al “pueblo mestizo”, (católico, de lengua española y paisaje telúrico “indio”, como escribió don Víctor Andrés Belaunde) que no se aparte del Dios cristiano y que mantenga su fe católica, en defensa de su moral y de la familia tradicional. Como suele ocurrir que no hay nada nuevo en tanto discurso desde el púlpito, la gran mayoría del pueblo no escucha esa homilía y apenas si se entera de uno u otro eco por algún titular de los periódicos al lado de las grandes primeras planas sobre los amores y ampays de los personajes de la TV basura del país.

El paseo del presidente entre la Plaza de Armas y el Congreso tiene su atractivo por los caballos, los autos de lujo, el duro trabajo de 3 mil policías, cadetes y soldados para que nadie se acerque y menos ose tocar al presidente, y también por la pequeña gran guerra entre camarógrafos y fotógrafos. En el Congreso, otra vez el show oficial y luego, el largo y pesado discurso triunfalista del presidente sobre los millares de toneladas de cemento en pistas, progreso, modernidad y desarrollo ahora que dicen que estamos en vísperas de pertenecer al llamado primer mundo. En otras palabras, mucho sobre el hacer y nada en serio sobre el robar y la corrupción. ¿Será verdad que revisará los contratos del gas? Se mantiene en el horizonte la nueva marcha de los cuatro suyos.

Hubo miles de personas disputando un buen sitio para ver de cerca el desfile militar. Otros miles, desde una silla en casa frente al televisor habrán disfrutado con el paso llamado marcial de jefes y soldados mostrando lo poderosos y valientísimos que son con armas sofisticadas, tanques, caras pintadas y rostros feroces que encarnan a la muerte. Hay seguramente peruanas y peruanos que se emocionan y conmueven con esos anticipos de victorias por venir y el verbo inflamado y casi vacío a fuerza de repetir tanto las palabras victoria, héroes, heroísmo y amor a la patria.

En los dos grandes días oficiales y uniformados de la patria el pueblo es sólo espectador, lejano, vigilado, controlado. No tenemos un instante de participación propia con lo que nos gustaría decir y hacer. ¿Hasta cuándo?


    Rodrigo Montoya Rojas

    Rodrigo Montoya Rojas

    “Navegar Río Arriba”