Cristina: habla claro en Cannes

En la última cumbre del G-20 realizada en Francia, Cristina Fernández de Kirchner, la reelecta presidenta argentina, ha pronunciado un muy comentado discurso sobre la crisis de la economía mundial, sus causas profundas y los intereses que están detrás. Este discurso ha sido destacado en toda la prensa internacional, y objeto de importantes comentarios y agudos análisis de especialistas y políticos de todos los calibres.

| 07 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Pero, en cambio, en nuestro país la prensa no le ha prestado atención. Quizás, porque es una posición firme y de crítica a los líderes mundiales que muestran una asombrosa debilidad, o acaso complicidad, con los que continúan enriqueciéndose mediante la especulación del capital financiero. En el caso de los EEUU, a partir de las burbujas hipotecarias, el salvataje de bancos, etc.; y en Europa a partir de los préstamos y cobros a países que cayeron en la dinámica de endeudamiento-ajuste, tan conocida anteriormente en nuestra región, pero que ahora, en otra dimensión mayor, se aprecia en ciertos países de la Unión Europea.

Esta problemática es una de las que nos debería preocupar, porque de producirse un mayor desaceleramiento de la economía mundial, sus resultados negativos los sentiríamos rápidamente, precisamente cuando necesitamos contar con mayores recursos para llevar a cabo las tareas que el cambio, perentoriamente, nos exige.

Veamos algunos de los temas presentados por la reelecta presidenta de Argentina:

1).- Ha sabido precisar sin ningún tipo de tapujos o lenguaje encubierto lo que se tiene que hacer que si se quiere resolver los problemas que impiden el cambio:

“Es cierto que muchas veces para solucionar determinados problemas hay que afectar intereses e intereses que son muy poderosos. Pero yo me atrevo a decir que es mejor enfrentar esos intereses minoritarios pero poderosos, antes que más adelante enfrentar la furia de la sociedad”.

2).- Criticando al actual sistema económico global donde la especulación financiera, alejada de la economía productiva, es la principal responsable de la crisis por la que atraviesan las economías de EEUU y Europa:

“Ustedes creen que no hay gente que gana miles de fortunas… sin hacer absolutamente nada, solamente sentado en un escritorio y manejando una computadora. Yo sostuve… que era necesario obligar a los sectores financieros a volcar a la economía real esos recursos, porque si no hay consumo, señores, no hay capitalismo, no hay posibilidades de crecimiento de la economía”

3) Y reivindicando el carácter progresivo del capitalismo, cuando a la par de la inversión el trabajo también crecía y la sociedad se beneficiaba: “Lo que estoy proponiendo es volver al capitalismo bueno, porque esto que estamos viviendo no es capitalismo. Esto es un anarco capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie”. Y añade “Desde Adam Smith, desde David Ricardo, desde Keynes, si no les gusta para algunos de más de izquierda, desde Carlos Marx, cómo hacer para que vuelva a crecer la economía si no hay más consumo…”

4).-Señala con claridad la contradicción existente cuando los organismos internacionales buscan controlar y regular las economías de ciertos países que no han superado los efectos del ajuste económico impuesto, pero sin embargo nada dicen sobre la especulación financiera:

“Entonces, la propuesta es que regulemos a los que realmente tenemos que regular… la solución tendrá que ver con la regulación de aquellos que han provocado el problema”.

Por último, tenemos que reconocer que la reelecta presidenta argentina, independientemente de los juicios de valor sobre sus declaraciones, sabe hablar claro. Y esto es una cualidad que se valora en los que caminan a ser estadistas.

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Carlos Tapia

Opinión

Columnista