¿Crisis financiera o gran estafa?

¿Cómo es posible que la economía más rica del mundo esté gobernada por un Estado bananero? Esta maravilla de la magia negra la consiguió George W. Bush en el arte de hacer desaparecer los fondos públicos sin arriesgar los principales fondos privados.

Por Diario La Primera | 02 oct 2008 |    

Recibió de Clinton un gobierno con más de doscientos mil millones de dólares de superávit y lo devolvió con más de cuatrocientos mil millones de dólares de déficit. Este genio ha enfermado la economía mundial, empobrecido y endeudado a decenas de miles de compradores de bienes inmobiliarios de su país, conducido a la quiebra a bancos y empresas aseguradoras y, cuando la gran estafa ha empezado a hacer conocidos a sus responsables, el genio ha salido despavorido a exigir setecientos mil millones de dólares más del bolsillo de las sardinas de medio mundo para financiar el salvataje de los tiburones transnacionales. Cosa de “blondos”.

Se habla de hipotecas y deudas de mala calidad cuando en realidad se trata de un sistema financiero basura que oculta la más vulgar defraudación de la confianza de un pueblo en su sistema financiero. Estas son las armas de destrucción masiva que debió buscar Bush, y no en Irak sino en la Casa Blanca y en Wall Street. Si esto hubiera hecho Bush no se habría producido esa guerra sucia que ha terminado de dinamitar el Medio Oriente, ni los cientos de miles de muertos, ni las hipotecas basura, ni les hubieran sacado setecientos mil millones de dólares del bolsillo a los contribuyentes estadounidenses para financiar la más grande estafa de que se tenga memoria “en el marco de la ley”.

La situación es muy grave y la imprevisión ha sido gigantesca, pero mayor que la incompetencia de los tomadores de decisiones ha sido la corrupción de la gerencia financiera pública y privada que participaba en estos asuntos. Es también claro que si no se toman decisiones urgentemente los daños al sistema financiero pueden ser desastrosos, pero ¿más desastrosos que dejar a los ladrones con los millones?

Cada vez es más cierto que lo que quería el neoliberalismo al eliminar el Estado era eliminar los controles y regulaciones dejando que el mercado ejerciera su “libre albedrío” de embolsicarse los recursos de los contribuyentes.

¿Quiénes son los responsables de este desastre y quiénes protegen su impunidad? ¿Irán presos como Fujimori?


    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

    Opinión

    Columnista