Crisis estructural y detonantes

En este momento se desarrolla una discusión sobre cómo se profundizaría la probable crisis económica internacional. Las opciones más comentadas a propósito de su detonación irían desde la quiebra de un banco comercial europeo importante, a propósito de sus tenencias de deuda pública incobrables y/o la declaración en default de un país como Grecia.

| 16 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Otros en cambio señalan que el proceso puede ser paulatino, transitando de la desaceleración productiva a la recesión. Esta discusión es relevante, pero resultaría más importante señalar cuáles pueden ser sus orígenes estructurales.

En una perspectiva de largo plazo la economía mundial transita en ciclos asociados a grandes oleadas de innovación tecnológica, que ahora se denominan paradigmas tecno-económicos. En los últimos dos siglos se identifican la revolución industrial, el boom victoriano asociado a los ferrocarriles, la “belle epoque” vinculada al acero, la época de oro de la postguerra atada al petróleo. Ahora estamos en un proceso de cambio entre el cuarto y el quinto paradigma que se ligaría a la informática y las telecomunicaciones. Sin embargo, el problema radica en que este paradigma no tendría la capacidad de arrastre de la economía mundial. Sólo como evidencia parcial, toda la producción anual de celulares tiene un valor equivalente al 2% del PBI norteamericano y menos del 0.6% mundial.

A este elemento de largo plazo se sumarían los problemas estructurales de la principal economía del mundo, asociados a la pérdida de su competitividad relativa, desindustrialización, desequilibrio permanente en la cuenta corriente de la balanza de pagos, elevada proclividad para la formación de burbujas y reconcentración del ingreso. Este último fenómeno acrecienta la posibilidad de crisis de demanda efectiva o de sobreproducción que reducen los niveles de inversión, demanda y producción. No comentamos la desaceleración natural de las economías europeas y el Japón asociadas al menor crecimiento poblacional y a sus altos niveles de consumo.

Los detonantes de las crisis han sido y serán muy numerosos. Entre los años recientes destacan la crisis asiática, la explosión de la burbuja asociada al precio de las acciones de las empresas punto dot, cierre de Enron, quiebra de Lehman Brothers por los créditos subprime, entre otros. Ahora estamos en el momento en que los bancos o países pueden entrar en default. Sin embargo, esto no significa que la salida sea simplemente la de reducir gastos y los niveles de endeudamiento. Estamos en una nueva fase de la misma crisis. No confundamos las verdaderas causas con sus manifestaciones coyunturales.

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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico