Cree que está viendo a Herminia

Cada vez que ve a una anciana, Estela cree, hasta ahora, que está viendo a Herminia Gómez de Saavedra porque está segura de que la viejita sí existió.

| 23 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 649 Lecturas
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Ocurre que hace diez años, la quinceañera Estela fue a visitar a un primo suyo que se recuperaba de una operación en el Hospital Loayza y en la puerta del sanatorio la detuvo el llanto de una anciana.

Estela se compadeció. La llevó a sección de cardiología para que terminara de hacerse los exámenes que el médico le había ordenado. “Por fin, señorita, alguien ayuda a la señora Herminia Gómez. Ella viene de vez en cuando aquí. Si sigue así se morirá. Está muy mal del corazón, tiene que seguir las recomendaciones al pie de la letra, ¿usted es su nieta?”.

—Sí, es mi nieta, doctor. Ella me va a ayudar —dijo la anciana.

Estela se sintió halagada y le agarró tanto cariño a la señora de cabellos de ángel que creyó haber conocido a su abuela que, según su madre, murió antes de que naciera. Estela le compraba sus medicinas de acuerdo a la receta, le hacía compañía, la ayudaba en todo; pero nunca fue a su casa. “Y usted dónde y con quién vive”, le preguntó un día.

—Estelita, hija, vivo sola, en la primera casa del pasaje Libertad, de la segunda zona de Collique, en Comas. Desde que murió mi esposo, don José Saavedra, todo es soledad.

—¿Puedo llevarla a su casa?

—No, hija, es muy lejos.

Fueron abuela y nieta todas las vacaciones del verano del 2002. Cierto día, como la anciana estaba muy mal, Estela insistió en llevarla a su casa y Herminia un poco enojada le dijo: “No, Estela, ya mañana nos vemos”.

Aquella tarde fue la última vez que la vio. Al día siguiente la buscó por todos los rincones del hospital, preguntó a todo el que tenía que preguntar en el nosocomio, fue al pasaje Bolívar de la segunda zona de Collique en Comas y preguntó casa por casa por Herminia y no la encontró. Pensó lo peor y, desesperada, fue a preguntarle algunos datos más sobre ella al médico de cardiología para seguir buscando y éste le dijo: “Disculpe, señorita, pero yo nunca he atendido a ninguna Herminia. Usted puede buscar todos los registros que quiera y no encontrará nada y a usted es la primera vez que la veo”.

Estela, sin rendirse, buscó hasta en el Reniec, en la Municipalidad de Comas, en la morgue, por todos lados, inclusive puso anuncios en los diarios y en los postes de Collique. Hasta ahora no se rinde y cada vez que ve a una anciana desvalida cree que está viendo a Herminia.


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